04 de diciembre de 2009
04.12.2009
40 Años
40 Años
 

Wang: «A pesar de mi edad, no imagino mi vida sin tocar el piano»

El ganador del concurso «Paloma O'Shea» de Santander debuta hoy en Oviedo

04.12.2009 | 01:00
El pianista Jue Wang.

P. GALLEGO


Con sólo 4 años, el pequeño Jue Wang (Shanghai, China, 1984) recibió su primera clase de piano. Sólo 6 años más tarde, Wang ganó el quinto premio en el concurso «Stravinski» de Estados Unidos, y a los 17 años fue incluido en el catálogo de celebridades chinas. «Sé que mi vida es muy distinta a la de cualquier otro joven chino de mi edad, pero, a pesar de mi edad, no podría imaginar mi vida sin tocar el piano», afirma Wang. Ya con 25 años, esta tarde debuta en Oviedo (Auditorio, 20.00 horas) como protagonista del segundo concierto de las Jornadas de piano «Luis G. Iberni», ciclo patrocinado por LA NUEVA ESPAÑA.


Durante sus ensayos en el bajo del teatro Filarmónica, Wang repite sin parar, una y otra vez, de forma casi obsesiva, fragmentos del «Concierto para piano y orquesta n.º 1 en si bemol» de Chaikovski. La misma partitura, desgastada por el uso y con el lomo pegado con cinta adhesiva, que le llevó a ganar este verano el primer premio y la medalla de oro del Concurso internacional de piano «Paloma O'Shea», en Santander, y que le ha abierto «las puertas de Europa». Acompañado por su madre, que observa desde una esquina las evoluciones de su hijo sobre el teclado, Wang espera sacar el máximo partido de una oportunidad que le permite «pasar muchas horas sobre un escenario, el sitio donde ahora mismo quiero estar». Junto a él estarán hoy los músicos de «Oviedo Filarmonia» -que interpretarán, además, «Noche en el monte pelado, de Mussorgski, y la «Sinfonía n.º 2» de Sibelius, dirigidos por Julia Jones.


Los pianistas chinos y japoneses han empezado a copar las listas de premiados en los concursos de piano de mayor prestigio. «No sé si hay algo que diferencia a un pianista chino de uno europeo», apunta el joven intérprete, nacido en un país que, según las últimas cifras, cuenta con más de 12 millones de estudiantes de piano. «Lo que sí sé», añade Wang, «es que éste no es el final del camino ni la cumbre de mi carrera, sino el principio, y tendré que esforzarme si no quiero que dentro de pocos años otro ocupe mi lugar».

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