08 de marzo de 2010
08.03.2010

Arquitectura muerta

Los chalés de la Fábrica de Armas, construidos en 1926, son propiedad del Ministerio de Defensa y están abandonados desde hace dos décadas

08.03.2010 | 10:33

David ORIHUELA

Se acabaron de construir en 1926 como una «pequeña ciudad jardín alineada a la calle de la Tenderina». Son las viviendas de la Fábrica de Armas de la Vega, que se extienden en los 11.000 metros cuadrados que hay entre la zona de actividad fabril y la Tenderina.

Una ciudad jardín que está comenzando a ser una selva y que corre peligro de no cumplir los 100 años. El abandono es patente y el deterioro de los chalés, aún más.

La colonia la componen doce viviendas repartidas en ocho edificios, ya que dos de las construcciones tienen dos casas. Hace tres años las viviendas rompieron su vinculación con la Fábrica de Armas y pasaron a depender exclusivamente del Ministerio de Defensa; de hecho se construyó un muro de cuatro metros de altura entre la fábrica y las residencias. La capilla y una de las construcciones quedaron entonces integradas en la factoría. La separación se debió a las estrictas medidas de seguridad que requiere la actividad armamentística. Así que ya no son los chalés de la Fábrica de Armas, como se han conocido tradicionalmente en la ciudad.

Durante décadas los chalés fueron residencia de los trabajadores y jefes de la fábrica, pero, según confirman desde la Vega, hace veinte años que nadie vive allí. No es del todo cierto, ya que matizan que en la actualidad hay dos viviendas habitadas, una por un trabajador jubilado de la Fábrica de Armas de Trubia y otra por otro empleado que está a punto de jubilarse.

Las casas se caen por mero abandono. Desde hace veinte años no se realiza ningún tipo de mantenimiento de los chalés y las cosas cada vez van a peor.

Una parcela de 11.000 metros cuadrados a la entrada de Oviedo es un goloso caramelo urbanístico, pero nadie mueve ficha ni para recuperar lo existente ni para hacer algo nuevo. El presidente del comité de empresa de la Vega, Amador García, tiene meridianamente claro que el Ayuntamiento de Oviedo «debe recuperar este espacio para la ciudad». Y lo dice por una razón muy simple: «Porque daña no sólo la imagen de la Fábrica de Armas de la Vega, sino también de Oviedo».

El último capítulo tuvo lugar durante el temporal de nieve del pasado mes de enero. Un camión se llevó por delante parte del muro de la esquina del recinto con la calle Tenderina. Tardaron semanas en repararlo pese a la insistencia de los trabajadores, que denunciaron la situación a la dirección de General Dynamics, propietaria actual de la Fábrica de Armas.

Los edificios llevan más de 80 años marcando la entrada a Oviedo, evidenciando el fuerte carácter industrial que la ciudad tuvo en su momento y del que aún quedan importantes demostraciones con la fábrica de la Vega. Pero dos décadas sin que nadie se preocupe de ellos han provocado la mala imagen que tienen en la actualidad y que ha hecho levantar la voz a los propios trabajadores de la fábrica, pero también a colectivos ciudadanos que quieren que se recupere este espacio. El portavoz de Asamblea de Ciudadanos por la Izquierda (ASCIZ), Roberto Sánchez Ramos, ha pedido en numerosas ocasiones que el Ayuntamiento de Oviedo negocie con el Ministerio de Defensa la titularidad de los terrenos y las construcciones. Sánchez Ramos quiere que esa antigua ciudad jardín se convierta en un moderno equipamiento para los ciudadanos.

Por el momento, los chalés siguen ahí, sin la vigilancia que controlaba el acceso a la parcela y con tan sólo dos habitantes para un total de 11.000 metros cuadrados en lo que ya es casi el centro de Oviedo.

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