05 de mayo de 2010
05.05.2010
40 Años
40 Años

Pedagogía no descansa en paz

Los alumnos de Ciencias de la Educación organizan un funeral en honor de su Facultad y anuncian «resistencia» ante el proceso de fusión de centros

05.05.2010 | 02:00
Un representante de los estudiantes oficia el funeral por la Facultad de Ciencias de la Educación, que desaparece tras la fusión de centros. / nacho orejas

Pablo GALLEGO


Las campanas tocaron a muerto ayer en Pedagogía. Los alumnos de la Facultad, que desde el próximo 1 de julio quedará fusionada con la Escuela de Magisterio, se despidieron del centro con un «funeral» casi solemne en el que anunciaron «resistencia» frente a «un atropello que no tiene justificación de ningún tipo».


Sobre las doce del mediodía el oficiante, un representante de los alumnos, leyó el comunicado de despedida. A su lado, plañideras, ángeles y la misma muerte con guadaña que acompañó a los alumnos en sus movilizaciones contra la fusión. «La Excelencia se otorgó a esta Universidad por un proyecto de reestructuración y no de contenido académico, ¿cómo hemos llegado a esta situación?», se preguntaron.


Para los alumnos y los profesores reunidos ayer, «lo que da verdadero sentido a la Universidad son sus estudiantes y no nuevas infraestructuras que despiertan la risa y van en contra del sentido común», aseguraron en el manifiesto. Según el nuevo modelo de centros incluido en el proyecto para el Campus de Excelencia, en los terrenos que hoy ocupan las facultades de Ciencias y la de Pedagogía se construiría un moderno edificio para el Rectorado.


Con el visto bueno del Consejo de Gobierno del Principado, el proceso de fusión de centros ya no tiene marcha atrás. «Hemos disparado todos nuestros cartuchos», reconocían los estudiantes, «ahora la batalla será otra». Sí reconocieron como positivo el «movimiento estudiantil» despertado durante estos meses de lucha en defensa de un centro en el que mandan «las ideas y los conceptos». La anterior decana de Ciencias de la Educación, Aquilina Fueyo, no pudo acudir al «funeral». Pero desde Bilbao envió a sus alumnos una carta en la que asegura que la fusión «ha terminado con la Facultad, pero no con su espíritu, lo que realmente importa». Bajo la lluvia, el centro del campus de Llamaquique se despidió con los versos de Agustín Goytisolo en el poema «La mejor escuela». «Descanse en paz la Facultad», leyó una alumna, «aunque aún queda mucha pedagogía por delante».

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