15 de mayo de 2010
15.05.2010

Los primeros «honoris causa» de la mina

Younger, Karbownik y Torres reciben el máximo honor de la Universidad y reclaman invertir en «conocimiento e innovación» contra la crisis

15.05.2010 | 02:00

Pablo GALLEGO


La Universidad de Oviedo se tiñó ayer de marrón, el color académico de los estudios de Ingeniería. El motivo, el nombramiento de los primeros doctores «honoris causa» de la Escuela de Minas: Andrzej Karbownik, Paul Younger y Juan Carlos Torres Inclán. Un acto, celebrado en el Paraninfo del Edificio Histórico, que sirvió para destacar el medio siglo de vida de los estudios superiores de Minas en Oviedo, y la importancia de invertir en «conocimiento e innovación» si España quiere salir cuanto antes de la crisis.


El himno «Veni, Creator Spiritus» abrió un acto tan solemne como poco habitual. Con fórmulas y vestimentas propias de la tradición universitaria española, y que ahora se reservan para las festividades de la institución académica. Los claustrales, revestidos con mucetas y birretes de sus respectivos colores académicos, recibieron a los tres candidatos al «honoris causa», el máximo honor concedido por la Universidad: Karbownik, rector de la Universidad de Silesia (Polonia) y artífice de la reconversión minera del país; el británico Young, experto en el tratamiento de aguas de mina y con una dilatada relación con Asturias; y Torres Inclán, presidente del consejo de administración de Duro Felguera.


El rector de la Universidad de Oviedo, Vicente Gotor, fue el encargado de imponer a cada doctorando su birrete como «corona de estudios y méritos». Sus padrinos -Luis Escanciano y Pedro Riesgo, Jorge Loredo y Mario Menéndez- les entregaron los atributos de su nuevo honor académico: el «Libro de la Sabiduría» -un volumen con la historia de la Universidad-, el anillo para «sellar y firmar dictámenes» y un juego de guantes blancos, símbolo de «fortaleza y altísima dignidad».


Para recibir sus grados de doctor, Karbownik y Younger eligieron dos atuendos poco comunes en la Universidad española: el primero, una toga rematada en terciopelo granate y armiño, además del collar de su rectorado en Polonia; el segundo, el «kilt» asignado a su clan familiar, originario de Escocia.


El ceremonial de ayer fue, según Gotor, muestra de la «tradición secular» de la Universidad de Oviedo. Un lenguaje de gestos y símbolos que muestra «la importancia que la institución concede a esta distinción honorífica, el más alto grado académico» subrayó. Un premio extensivo a la Escuela de Ingenieros de Minas, que celebra cincuenta años de vida. Desde ayer, Karbownik, Younger y Torres son los primeros «honoris causa» de la mina.

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