18 de mayo de 2010
18.05.2010
 
La mar de Oviedo

Barcelonismo

18.05.2010 | 02:00
Barcelonismo

No soy barcelonista. Me acerqué a la capital de España en mi utilitario (en tren son insoportables los monólogos telefónicos) y fui a ver la antológica de Barceló, en Caixa Forum, anunciada en el exterior por el «Gran elefant dret» que hace el pino (siete metros de pino) sobre su trompa, y presidida por un magnífico gorila «La solitude organisative», autorretrato del pintor de Felanixt, óleo parece, plata no es, sobre lienzo manchado. Me llevaría eso, o lo dejaría porque no me cabe ni fuera de casa, sus apuntes de África y su desintoxicada travesía del Sahara; pero me disgusta lo abrupto y accidentado, la tridipintura, lo retablo, la estalagmita, lo atormentado, lo áspero, el color a puñetazos, el detritus... No, definitivamente, no soy barcelonista, no me va el Art Brut, prefiero la luz de Hugo O'Donnell, formado en Oviedo y que, por cierto, nació en Madrid.

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