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Martín Alonso: «A tus órdenes, mi general, sin novedad en las columnas gallegas»

J. N.

Aún en esas circunstancias dramáticas la voz se corrió muy rápido por la ciudad: las columnas gallegas estaban entrando en Oviedo. El jefe de las fuerzas que habían partido desde el extremo occidental de Asturias casi dos meses antes era el coronel Pablo Martín Alonso, que llegaría a ser ministro del Ejército. El oficial que al mando de las tropas rompió el cerco fue el teniente coronel Jesús Teijeiro, fallecido a finales del mes siguiente, víctima de una bomba que lo alcanzó cuando iba andando por la calle Uría.

El encuentro de los mandos, el 18 de octubre, se produjo precisamente en la calle Uría, la misma que dos años antes habían fijado los revolucionarios como meta de su asalto a la ciudad: tomar café en Peñalba. Desde la estación del Norte, avanzaron Martín Alonso y sus colaboradores y en sentido contrario Aranda y los suyos les salieron al encuentro, en un momento de calma dentro del incesante bombardeo y tiroteo que batía la ciudad. Martín Alonso cumplió con la etiqueta militar: «A tus órdenes, mi general, sin novedad en las columnas gallegas». Los dos soldados se abrazaron.

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