19 de octubre de 2011
19.10.2011

«La Jirafa», el gran buzón

La funcionalidad y la accesibilidad de las oficinas de Correos, reinauguradas el lunes, son las claves de su reforma y mejoran el servicio, según su director

19.10.2011 | 02:00
Abajo, zona de los casilleros postales y, arriba, de atención al público.

Correos reinauguró sus dependencias centrales en el edificio de «La Jirafa» el pasado lunes. De esta manera se pone fin a una larga obra que comenzó a finales del año 2004 y que originó mucha curiosidad y preguntas entre los ovetenses. Problemas con el refuerzo de la cimentación fueron retrasando el final de esta reforma integral en el emblemático edificio.

Con la reapertura de la sede central se cerraron las dependencias que Correos tenía en la calle Santa Susana, pero se mantienen las que están repartidas por la ciudad.

El director de esta oficina principal, Cándido Villanueva, sostiene que con esta reapertura «todo serán ventajas para los clientes». Ganan en proximidad al regresar al centro neurálgico y comercial de Oviedo, se gana también en accesibilidad, especialmente para los minusválidos, pero también para señoras con coches de niños y carros de la compra, enumeró su responsable.

«Pusimos también en una misma planta la entrega y admisión de todo tipo de envíos, con lo cual el cliente realizará con más rapidez y comodidad sus trámites», añadió Villanueva, al tiempo que también destacaba que la entidad financiera Bancorreos dispone de una zona exclusiva en la que atender a sus clientes.

El edificio tiene tres accesos -principal, carga y descarga y muelle de servicio- y ninguno de ellos permitía hasta ahora el acceso de minusválidos. La obra eliminó estas barreras resolviendo todas las entradas con el piso a nivel de calle y colocando elevadores en cada zaguán.

Con la reforma, las plantas baja y primera acogen las zonas de acceso público -incluidos 1.479 apartados postales con amplios casilleros en los que no hace falta doblar las revistas para que entren-, dejando la segunda y la tercera para oficinas administrativas.

Manuel Santoveña y María Sousa mostraban ayer su satisfacción tras mandar un paquete a Brasil; y Antonio Vázquez se refería en términos similares tras recoger unos libros. La clave es el lugar, coincidieron en señalar.

El edificio de Correos forma parte del inmueble que los ovetenses llamaron «La Jirafa» y que, construido en los años cincuenta del pasado siglo, fue considerado el primer rascacielos de la ciudad.

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