04 de febrero de 2012
04.02.2012
crónica municipal

El PSOE desempolva el «no»

Parece que los socialistas empiezan a poner cierta tierra de por medio ante las propuestas del PP, inspirados por la nueva carrera electoral que se avecina

04.02.2012 | 01:00
El PSOE desempolva el «no»

Parece que vuelve en sí: el PSOE ha empezado a decir que no al PP, la misma semana en la que Cascos soltó sobre Asturias su adelanto de las elecciones.


El panorama regional revuelto lleva, inevitablemente, algún oleaje menor a la pecera municipal, donde pese a la minoría del equipo de gobierno por ahora sigue reinando la calma. Hay calma pero incertidumbre. Todos se miran unos a otros. ¿Qué va a pasar? ¿Se deshará Foro como un azucarillo? ¿Se mantendrá duro, también como un azucarillo? ¿Volverá la derecha a su cauce? Sin un enemigo común temible, como Cascos, ¿qué une a los socialistas ovetenses con el proyecto del PP para Oviedo?


Todo está muy verde, el propio nuevo Alcalde está también verde, pero las preguntas son inevitables: Agustín Iglesias Caunedo depende de la oposición para sacar adelante la mayor parte de sus proyectos. Uno de ellos, el plan de movilidad, en el que el equipo de gobierno se ha esmerado, al menos con la puesta en escena, ya ha recibido dos rotundas negativas: la de IU, esperada, y la del PSOE, que causa más sorpresa. En el alero queda, pues, el esfuerzo para consensuar un plan para el autobús, un servicio caro y que lleva años arrastrando polémicas, deudas, reclamaciones y peticiones vecinales desatendidas.


A la vez que el PSOE, que lleva meses siendo la muleta del PP en minoría, pone higiénica tierra de por medio, Foro se muestra algo más permeable: ahí queda Arturo González de Mesa alabando a Caunedo por su postura de no pagar más -los tribunales dirán- por «Villa Magdalena».


En el mundo de «todo es posible», con el censo electoral otra vez en información pública para convertir a los vecinos en electores, con un Alcalde que empieza a dar sus primeros pasos en solitario, las quinielas sobre el futuro quedan abiertas. Un posible -y acariciado por el PP- descalabro de Cascos dejaría a los siete concejales de Foro en el desconcierto. Los rumores sobre la existencia de cierto malestar interno en el grupo municipal de FAC hacen pensar a algunos que el adelanto electoral puede ser, al final, un balón de oxígeno para el gobierno de los populares en Oviedo, juntando a cada uno con su pareja: conservadores con conservadores y progresistas con progresistas, por llamarlos a todos de algún modo.


En el otro extremo, está la posibilidad de que la carrera electoral deje al PP sin las abstenciones del PSOE, lo que dificultaría la gestión municipal. Desde el entorno de Iglesias Caunedo se asume cierto fatalismo: vamos a dialogar con todos, dicen, y a sacar adelante lo que podamos. Se verá.


Entre tanto, cada uno a su tarea. Iglesias Caunedo se ha puesto las pilas y ha dedicado su primera semana en la Alcaldía a coger el volante con fuerza. Hizo una toma de posesión por todo lo alto, empezando a marcar distancia con Gabino de Lorenzo en los detalles, y mostrando el perfil del político que quiere ser: dialogante, con tono conciliador, exigente con otras administraciones para proteger los intereses de la ciudad, y gestor de obras: el modelo de Gabino pero sin el rodillo de la mayoría absoluta. ¿A la fuerza ahorcan?


En su primera semana, el Alcalde ha repartido juego entre su equipo, ha comenzado a reunirse cada jueves con los jefes de servicio del Ayuntamiento para estar encima de la tramitación de expedientes, y no ha parado de dar zapato, visitar obras y aparecer en actos públicos. Quiere darse a conocer a los ovetenses, mostrar una cara más amable que la de perro de presa que tantas veces exhibió cuando hacía de «malo» en el equipo de Gabino de Lorenzo. Quiere hacerlo bien y no meterse en líos regionales a cuenta de la campaña electoral que se avecina.


Los demás también empiezan a recuperarse de los cambios y mudanzas municipales, mientras encajan las que se avecinan en el Principado. El PSOE se muestra preocupado por la subida del IBI, por la deuda de Cinturón Verde; Foro se mantiene más bien callado, y Roberto Sánchez Ramos se dedica a lo que mejor sabe hacer: conectar con los vecinos y trasladar al Ayuntamiento -o donde haga falta- sus preocupaciones. Los de IU llevan semanas recorriendo los barrios de Oviedo, y Sánchez Ramos ha vuelto a la carga para exigir el realojo de los vecinos de Ferreros, una vieja guerra que parece que nunca se acaba de ganar.


Obras, vecinos, impuestos, autobuses: esa es la trama con la que se construye la política municipal, y a la espera del nuevo panorama que salga de las traídas y llevadas urnas asturianas, en eso están los representantes públicos de los ovetenses.

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