11 de febrero de 2012
11.02.2012

Coleccionistas de tesoros

La Convención Nacional de Numismática exhibió ayer monedas rescatadas de un barco que naufragó en el siglo XVIII en el golfo de México

11.02.2012 | 01:00
Montaje de los expositores de la Convención de Numismática.

Elena FERNÁNDEZ-PELLO

«En la moneda está la historia», proclama el organizador de la 38.ª Convención Nacional de Numismática y del Coleccionismo, celebrada ayer en los salones del hotel España, Benjamín García. Los restos de un naufragio dan testimonio, en sus expositores, del pasado colonial de la nación: unos duros de Carlos III, rescatados del interior del bergantín «El Cazador», que se hundió en las profundidades del golfo de México a finales del XVIII.


Junto a estas piezas singulares, expuestas por la casa Jesús Vico, de Madrid, se exhibieron otras más asequibles -denarios a sesenta euros, por ejemplo- e incluso a precios inferiores al euro -calendarios de bolsillo o programas de mano a treinta céntimos-. El dinero no es problema para quien quiere adentrarse en el mundo del coleccionismo, afirma Benjamín García Álvarez, presidente del Grupo Filatélico y Numismático Ovetense y organizador de este evento.


Él la presenta como «la mejor exposición internacional». Luego modera el tono: «O de las mejores». El hecho es, afirma Benjamín García, que la Convención atrae a la capital asturiana a coleccionistas y casas de subastas de toda España, y entre estas últimas hay incluso una de Portugal. A lo largo del día de ayer los organizadores calculan que pasaron por los salones del España unas tres mil personas. Los expositores rondaban la cuarentena y entre ellos figuraban empresas tan prestigiosas como las de José Herrero, Carlos Gestán o Luis Oriol. «La flor y nata de España», según Benjamín García.


Parece que la crisis no hace mella entre los aficionados a la numismática o la filatelia. «Nunca vino tanta gente de Madrid, Valencia, Alicante», comenta el responsable de la feria desde su primera edición, «y cada año vienen más y más».


Monedas acuñadas quinientos años antes de Cristo y de ahí en adelante, hasta la actualidad, y de todos los rincones del mundo se ofrecieron en el certamen de coleccionismo, junto a sellos y también acciones, postales, programas de espectáculos y carteles. Entre las monedas algunas han subido notablemente su cotización con el paso del tiempo. La madrileña casa Herrero trajo un medio enrique de Segovia valorado en nueve mil euros, unos sestercios de Nerón a dos mil y una onza de Carlos III de 1774 a mil ochocientos. Jesús Vico ofertó áureos romanos a precios de entre tres mil y cinco mil euros y sestercios de bronce de Nerva a cinco mil euros. García echa de menos jóvenes coleccionistas y admite que la crisis no es buen incentivo para difundir la afición. Aun así, asegura que los coleccionistas que compran en Oviedo no cesan de crecer.

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