22 de mayo de 2012
22.05.2012
 

Un retiro para la reina de la fabada

Azucena Alonso y Anegundo Pérez celebran toda una vida en la hostelería, en el Bar Asturias de Trubia y el Hotel La Isla

22.03.2012 | 01:00
Azucena Alonso y Anegundo Pérez, ayer, en su casa, muestran un recorte del premio de 1971 a su fabada.

Ch. NEIRA


Junto a las maletas, Anegundo Pérez ha preparado también todos sus recortes y los ha dispuesto encima de la mesita del salón. En menos de una hora él, Anegundo Pérez López, de Trubia, 88 años, y su mujer, Azucena Alonso Suárez, de la Venta del Escamplero, 85 años, se irán a una residencia. Empiezan un descanso obligado, por las enfermedades que les van minando el cuerpo, después de toda una vida dedicada la hostelería. Primero en Trubia, en el Bar Asturias, y después en Colunga, en el Hotel La Isla.


Y Anegundo no quiere marcharse a la residencia sin dejar constancia de que su mujer, Azucena, fue «lo mejor de Asturias». Su cocina, explica, cautivó en Madrid al jefe de cocina del Castellana Hilton. «Usted no cocina, usted mima las cosas», cuenta Anegundo que le decían.


Allí, a Madrid, llegó el matrimonio después de que su fabada fuera elegida como la mejor en unas jornadas gastronómicas en el año 1971. A Azucena, cuenta, se la quisieron a llevar a Nueva York, pero por motivos familiares no pudieron ir.


Anegundo había nacido en Trubia y con quince años era aprendiz en la Fábrica de Armas. Allí iba Azucena a llevarle la comida a sus padres. Se casaron en 1949. Desde entonces, Anegundo hizo negocio con todo lo que pudo. «Donde se podía ganar un duro, allí estaba yo», relata. Vendió sacos, tuvo una fábrica de lejía y cogió el Bar Asturias por 100.000 pesetas el día en que se cansó de llevar la residencia de jefes y oficiales de la fábrica por culpa de un teniente coronel gallego que siempre ponía problemas.


Con el Bar Asturias introdujo el marisco en Trubia y Azucena llegó a vender hasta 200 pinchos de tortilla de patata un domingo. Su receta de la tortilla le permitió ser la campeona en un concurso regional. Después compraron el Hotel la Isla por seis millones. Directos en televisión. Mucho trabajo. Y palos duros. La muerte de tres hijos. Otra hija casada en el País Vasco. Lejos. Ahora sólo quieren descansar.

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