Es historia viva de España. Tiene 95 años en plena forma y no olvida su querido Oviedo ni por un instante. Empresario de éxito en México DF, con la caída de Madrid a manos del Ejército de Franco tuvo que exiliarse, en 1939, acompañando a su tío el general José Miaja Menant, a México. Fernando Rodríguez Miaja es no sólo sobrino del general, nacido como él en Oviedo, sino que también fue como teniente su ayudante militar durante la batalla de Madrid en la que el general al servicio del Gobierno constitucional de la República logró evitar durante tres años que Madrid se rindiera.

Fernando Rodríguez Miaja, a quien acompaña su hija Margarita, se encuentra estos días en Oviedo, conociendo, como él mismo nos dice, una ciudad distinta por su crecimiento, «aunque el centro continúa con el sabor de siempre». En su recorrido por la ciudad, el editor y fotógrafo Nardo Villaboy le entregó un ejemplar de su último libro, «Asturias desde el aire», lo que el empresario agradeció. Está a la espera de que su nieto -alto ejecutivo del Barclays en Londres- y sus bisnietos lleguen a Asturias para pasar una jornada con el bisabuelo, quien los llevará a conocer las cuevas de Tito Bustillo. Nacido en la calle de Las Dueñas -«nadie la conoce ya por ese nombre»-, Fernando Rodríguez Miaja, que se casó con una prima, Pepita, hija del general, siempre que acude a la capital de Asturias se encuentra con el abogado e ingeniero técnico industrial langreano Juan José Menéndez, quien escribió una documentada biografía del general ovetense cuyo prólogo está hecho precisamente por su sobrino.

La ilusión de la familia Rodríguez Miaja es la de que el general que retrasó tres años la toma de Madrid por el Ejército de Franco, lo que le dio un reconocimiento mundial, además de haber presidido el consejo que se formó en la capital de España en contra del Gobierno de Negrín, el último de la II República, tuviese una calle con su nombre en su ciudad natal, Oviedo. En su día se hizo gestiones con el entonces alcalde Gabino de Lorenzo, pero no fructificaron. A lo mejor ahora, su sucesor, Agustín Iglesias Caunedo, retoma la iniciativa.

Fernando Rodríguez Miaja ha conocido estos días el nuevo Oviedo, como el Hospital Central que pronto se inaugurará donde la antigua Cadellada, el nuevo estadio Carlos Tartiere y el Palacio de Congresos diseñado por Santiago Calatrava en terrenos donde se ubicaba el antiguo estadio de Buenavista, al que tantas veces acudió el sobrino del general en su infancia.

El secretario personal del defensor del Madrid republicano me comenta que siempre confía en una tercera España que supere los antagonismos. Es junto con Santiago Carrillo el último testigo vivo de aquella Junta de Defensa que dirigió la resistencia de Madrid entre 1936 y 1939. Antes de llegar a Oviedo se reunió en Madrid con el profesor José Luis García Delgado, presidente de la fundación que rige el Museo del Emigrante en Colombres, museo al que Fernando Rodríguez Miaja ha donado varios objetos personales de su tío, como la pistola o el fajín. No pudo saludar al director Santiago Romero, que está recuperándose de una intervención, pero sin duda acudirá a Colombres para visitar dicho museo, lo que siempre le emociona.

Fernando Rodríguez Miaja lo que más admiró de su tío, fallecido en el exilio de México, fue su lealtad y su sentido de la disciplina. «En lo personal fue para mí como un segundo padre». En esta visita a Asturias en compañía de su hija -quedó viudo no hace mucho- Fernando Rodríguez Miaja no sólo aprovechó para conocer las cuevas de Tito Bustillo y el nuevo Oviedo, sino que también estuvo en el Centro Cultural de Avilés diseñado por Oscar Niemeyer y en Gijón, conociendo el Museo del Ferrocarril y, por supuesto, el remodelado estadio de El Molinón.

En definitiva, pese a las vueltas que da la vida, máxime si es tan longeva como la de Fernando Rodríguez Miaja, él ni su familia se olvidan jamás de Oviedo, la ciudad en la que nació y a la que quiere y admira.