29 de septiembre de 2012
29.09.2012
 

Milanov abre curso con música celestial

La OSPA, conducida por su nuevo director titular, ofreció versiones excelentes de obras de Prokofiev y Debussy, con el pianista francés Jean-Efflam Bavouzet

29.09.2012 | 02:00
Rossen Milanov, dirigiendo la OSPA, en la tarde noche de ayer, en el Auditorio de Oviedo.

Javier NEIRA


Aritméticas y atmósferas. El primer concierto de la temporada de la OSPA, con Rossen Milanov -nuevo director titular- al frente, fue una apuesta por la calidad con resultados muy satisfactorios. Aritméticas rusas y atmósferas francesas, con repetidas referencias españolas.


Abrió la velada, celebrada en el auditorio Príncipe Felipe de Oviedo, Rossen Milanov, que ofreció un pequeño discurso. Dijo que estaba muy feliz como director de la orquesta asturiana y que se había enamorado de la OSPA la primera vez que la dirigió por su vitalidad, entrega e interés por la excelencia. Añadió que, asimismo, está enamorado de Oviedo y de Asturias, que es una de las regiones más bellas de España, con interés por el arte y de gran hospitalidad. Dio las gracias a los autoridades -asistió al concierto la consejera de Cultura, Ana González- e invitó a todos a brindar en el descanso por un buen futuro conjunto.


Y a tocar. El «Capricho español», de Rimsky-Korsakov, de entrada. Milanov, con traje Mao, lo condujo con rapidez desde la hermosa alborada inicial hasta el fandango asturiano final, pasando por temas melódicos que aparecen en otras obras como en un dúo de «El conde de Luxemburgo». El concertino Alexander Vasiliev se lució.


Más Rusia del máximo nivel: el primer concierto para piano de Prokofiev que el solista francés Jean-Efflam Bavouzet sencillamente bordó. Fuertemente temperamental -como se anunció en la entrevista publicada en estas páginas ayer mismo- estuvo a la altura de una obra impresionante y más si se considera que Prokofiev la compuso con veinte años. La ovación fue tal que regaló como propina la «Serenata interrumpida», de Debussy.


Tras el descanso y el vino -español, claro- llegó el turno de Francia con la «Fantasía para piano y orquesta» de Debussy, de la que el propio Bavouzet extrajo sonoridades y ambientes deliciosos. Después «Imágenes: Iberia», del propio Debussy, que Milanov cargó de sutilezas inteligentes.


Aritméticas y atmósferas de compositores enormes. La OSPA con Milanov estuvo a la altura.

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