J. N.

La Fundación Ópera de Oviedo, que organiza la temporada lírica del teatro Campoamor, ha cerrado el primer título, «Werther», de los cinco del ciclo, pendiente de una espada de Damocles con varios filos: la venta de entradas ha disminuido, los temibles recortes de subvenciones ya se han materializado en algún caso o están al caer, como se barrunta que ocurrirá con el proyecto de los Presupuestos Generales del Estado, y la propia junta del patronato ha registrado una baja importante, la del notario José María Moutas, vicepresidente de la institución, que marcaba la continuidad y aportaba mucho peso específico.

Efectivamente, Cajastur ha rebajado la subvención de 160.000 euros, que en buena medida entregaba en especie bajo la fórmula de adquisición de entradas, a 60.000. Ese hecho ha influido en las cuatro funciones de «Werther», el primer título, ya que han quedado sin vender a sus precios de salida del orden de mil entradas. El vacío, al menos visual y también económico, se ha podido cubrir en parte con la modalidad denominada «último minuto», que ofrece sustanciales rebajas en las entradas. La iniciativa, sin duda interesante, es posible, sin embargo, que tenga un efecto bumerán, porque algunos aficionados podrían dudar de la ventaja de tener abono y optar, alternativamente, por el «último minuto». Y es que, por ejemplo, algunas entradas de principal han pasado con esa rebaja de 95 euros a 15, una diferencia muy estimulante para quien se beneficia, pero frustrante para quien mantiene la fidelidad del abono.

Aún sin cifras oficiales sobre lo ocurrido con el primer título, lo cierto es que para la próxima ópera, «Lucia di Lammermoor», están sin vender 123 entradas de la primera función, 359 de la segunda, 378 de la tercera y 306 de la cuarta. Además, se ofrecerá una quinta función con un segundo reparto. Queda aún tiempo para el inicio de las representaciones, ya que empezarán el 13 de octubre. Con todo quizá las 123 entradas sin vender de la primera función sean las más preocupantes, porque siempre se consideró que debería estar abonado el teatro al completo en esa primera cita.

Si las cifras no mejoran, la Fundación podría verse obligada a replantear el número de funciones por título, para cuadrar los números ante la crisis.