29 de marzo de 2013
29.03.2013

La espicha de la discordia

l «No había ánimo de lucro, queríamos fondos para las fiestas populares», dice el portavoz de la asociación organizadora, Luis Miguel Fernández
l Para la edil de Festejos, Belén Fernández, «la cocina estaba subcontratada, era una competencia desleal e incitaba a consumir alcohol en la calle»

29.03.2013 | 00:00
Por la izquierda, Luis Miguel Fernández, José Manuel Mayor, Miguel Alonso y Carlos Fernández, ayer, en La Corredoria.

La Asociación de Festejos «San Juan Bautista» de La Corredoria se ha quedado compuesta y sin carpa. La falta de licencia municipal para celebrar una macroespicha en la plaza del Conceyín ha truncado los planes de una parte de los vecinos para este fin de semana. Sólo la de algunos, porque no todos estaban de acuerdo con hacer la fiesta.


Los miembros de la agrupación organizadora se lamentan por la pérdida de una oportunidad de oro para dinamizar el barrio y programar las fiestas del mes de junio con mayor holgura económica. «El Conceyín» prefiere mantenerse al margen, pero, a través de su tesorero, Luis Blanco, matiza que «buscar el beneficio de unos pocos no es adecuado y menos en la plaza que el barrio utiliza como su bandera y su símbolo». La Asociación de Vecinos «San Juan» (que comparte el mismo nombre con la de festejos, pero tiene diferentes objetivos) no sabe, no contesta. «No teníamos demasiada información, pero, de todas formas, se trata de un tema ajeno a nuestras competencias», explica su presidenta, Maite Orozco, centrada en defender los problemas vecinales más que en irse de espicha.


El colectivo de hosteleros de La Corredoria aplaude la anulación de la fiesta, sobre todo después de denunciar que el evento les hacía una clara competencia desleal y que se trataba de un lucro personal sin repercusión positiva alguna en la zona. El Ayuntamiento también lo tiene muy claro porque cree que el proyecto de macroespicha no reunía los requisitos adecuados para ser considerado una fiesta popular o tradicional. Según la edil de Festejos y presidenta de la SOF, Belén Fernández, «la cocina estaba subcontratada, hacía una competencia desleal a los hosteleros e incitaba a consumir alcohol en la calle».


Un día después de recibir la comunicación oficial del Ayuntamiento que deniega la licencia para instalar una carpa en el Conceyín con fines recreativos, el presidente de la Asociación de Festejos «San Juan Bautista», Luis Miguel Fernández Cienfuegos, hace números. «Hemos perdido cerca de 10.000 euros en los preparativos previos de la espicha, entre cartelería, publicidad, el alquiler de la carpa y los pagos a Hidroeléctrica», señala.


Los carteles repartidos por la zona anunciaban una carpa climatizada, comida y bebida a discreción por 11 euros, música en directo y un vaso grabado de regalo. «Sólo habíamos contratado los servicios de cocina a una empresa, es decir, la comida, una cocinera y dos ayudantes. No había ánimo de lucro, únicamente queríamos recaudar fondos para las fiestas de junio», comenta Fernández Cienfuegos, que ha tenido que devolver la carpa intacta y guardar el resto del material en el almacén del Club Sociedad Deportiva de La Corredoria. Entre la previsión de gastos de la espicha se encontraba la contratación de tres orquestas y el pago de una fianza que el presidente de la asociación de festejos aún no había desembolsado. «Las orquestas "Assia" y "Cuarta Calle" y el grupo "Vieja Banda" han anulado conciertos por venir a actuar a La Corredoria. Tenemos que dar explicaciones a todo el mundo sin venir a cuento. No hay derecho, porque empezamos a organizar esta espicha el 10 de enero y cumplíamos con la normativa a la perfección», señala.


El Ayuntamiento exigía que la carpa de la plaza del Conceyín tuviese, al menos, dos salidas de seguridad para evitar aglomeraciones. El diseño que la Asociación de Festejos «San Juan Bautista» presentó inicialmente no las tenía, así que los socios rediseñaron el proyecto para cumplir con la ley. «Teníamos dos salidas e incluso una puerta corredera en uno de los extremos que hacía del recinto un lugar completamente seguro, sin embargo al servicio de Licencias municipal no le dio tiempo de revisar nuestra solicitud y nos hemos quedado sin fiesta», explica Fernández Cienfuegos.


La presidenta de la SOF considera que una de las obligaciones de las asociaciones es cumplir con los plazos legales. «El proyecto no era correcto y la tramitación de una licencia lleva su tiempo», aclara la edil, para quien «la calle no se puede utilizar con fines lucrativos».


La Asociación de Festejos «San Juan Bautista» guarda su ilusión en un almacén, junto a los vasos y los carteles de la fiesta fantasma.

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