23 de abril de 2013
23.04.2013

Franco Vera: «La visión ya no se explica de forma mecanicista, sino por las moléculas»

El catedrático de Bioquímica y Biología de Valencia expone los mecanismos moleculares que se originan en el ojo al exponerse a la luz

23.04.2013 | 00:00
Franco Vera, ayer, en el Club Prensa Asturiana durante su exposición.

Ch. N.

Lejos de la explicación clásica que detallaba el funcionamiento del ojo humano comparándolo con una cámara fotográfica, en la que el cristalino, se decía, funcionaba como un objetivo que enfocaba, y la retina como la película que se impresiona por la luz, Luis Franco Vera, profesor emérito de la Universidad de Valencia, donde fue catedrático de Bioquímica y Biología Molecular, ofreció ayer en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA, otro tipo de explicación, la visión desde sus procesos moleculares.

El propio profesor, invitado por la Facultad de Química y la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, explicó en el arranque de su charla que, efectivamente, «la visión ya no se explica de forma mecanicista», es decir, a través de la comparación con las cámara fotográfica, sino «por sus moléculas». Franco Vera inició así, tras una pequeña descripción del ojo como órgano, donde la luz se proyecta en la retina tras atravesar dos lentes que son la córnea y el cristalino, su análisis de las células fotorreceptoras que se encuentran en la retina. Éstas, explicó, son de dos tipos, las llamadas «bastones» y los «conos».

Un análisis más detallado de las primeras mostró cómo allí, en estas células, se encuentra la rodopsina, que contiene la molécula 11 cis retinal, formada a base de vitamina A, de ahí el consejo habitual de que esta vitamina es muy buena para la vista, citó Luis Franco Vera. Lo que sucede cuando la luz incide sobre el retinal es que esta molécula «11 cis retinal» se isomeriza pasando a «todo trans». Es un proceso que se produce en pico segundos, en billonésimas de segundo, aunque luego la forma en que afecta a la rodopsina es un proceso más largo que hace que la rodopsina tarde segundos en volver a estar en condiciones de recibir fotones. Hay tantos bastones y tantas células que esto no suele ser un problema, contó, salvo cuando recibimos un destello tan fuerte que, he ahí la causa, nos ciega durante unos instantes. Tras los bastones, el profesor también describió el mecanismo de la visión del color en los conos y el mecanismo molecular de transmisión hasta el cerebro.

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