14 de mayo de 2013
14.05.2013
La Nueva España

«El palacio es fabuloso, y estoy muy contento por la victoria de Fernando Alonso»

14.05.2013 | 00:00

«Entenderá que no voy a hacer ninguna declaración». Santiago Calatrava no estuvo presente al inicio de la vista. Llegó algo más tarde, en medio de cierta incertidumbre, a tiempo para ser llamado a declarar, pero sin querer hacer ninguna declaración. Aunque a la salida sí, contó, con pocas palabras, que ayer mismo había vuelto a ver el palacio y que era «fabuloso». Además, añadió en guiño a los locales «estoy muy contento por la victoria de Fernando Alonso».


A su llegada a la sala, Calatrava se sentó junto a los que fueron sus colaboradores en la oficina de Valencia cuando se desarrolló el proyecto de Buenavista, llamados ayer a declarar como testigos, y entre ellos empezaron a hablar como viejos amigos que hace tiempo que no se ven. Se preguntaron por sus hijos y los ex colaboradores quisieron saber qué tal le iba a aquella niña de siete años en Valencia convertida en adolescente de 17 en Nueva York. Él aprovechó para contarles lo mucho que trabajaba en todo el mundo, citarles artículos de la prensa americana sobre su trabajo en la zona cero, el puente que está haciendo en Brasil -«ése te gustaría», le dijo a un ex colaborador-, un museo que se acabará en dos años o sus viajes a Taiwán, que le tienen de vuelta atravesando medio mundo: de Zúrich a Nueva York.


Hubo tiempo también para sacar a relucir recuerdos de infancia, de las verduras y las frutas del mercado de Valencia, que él, explicó, recuerda haber visto de niño, porque se lo cruzaba en el camino a las escuelas Pías, y le impresionaba, especialmente, ver los pavos vivos que vendían allí al acercarse las Navidades.


Sentados en la sala de espera bajo un gran mapa de Asturias en relieve, Calatrava le preguntó a uno de sus ex colaboradores dónde estaba el Naranco, y éste le mostró el área del Naranjo de Bulnes, del Urriellu. No se sabe si el arquitecto sabía realmente lo que preguntaba o hubo confusión. En todo caso, miró varias veces lo montañoso de la región y Calatrava concluyó: «Es como Suiza».

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