10 de julio de 2013
10.07.2013

«Hacen falta directores altruistas y con coraje para sacar adelante los coros jóvenes»

«Con la disciplina sin más, como ocurría antes, no basta, ahora hay que demostrar calidad y buen hacer»

10.07.2013 | 00:00
Marco Antonio García de Paz, ayer por la tarde, en Oviedo.

Conduce el curso de dirección coral de Asturias

En el auditorio Príncipe Felipe se está desarrollando desde la tarde del pasado lunes el XIX Curso de dirección coral del Principado de Asturias, bajo el patrocinio de la Federación de Coros asturiana. Marco Antonio García de Paz, director del laureado coro «León de Oro» conduce el curso.


-¿Cuál es la naturaleza del ciclo educativo que capitanea?


-El curso de dirección coral del Principado de Asturias se viene haciendo desde hace dos décadas. Lo denominan también como curso de formación permanente de directores. Lo organiza la Federación Coral Asturiana. El año pasado no se pudo hacer. En esta ocasión sí se ha podido retomar. Me encargaron dirigirlo.


-¿Cuántos alumnos tiene?


-Unos veinte.


-¿Con qué perfil?


-En esta ocasión es bastante bueno. Casi todos son músicos, directores con experiencia, gente que dirige coros con cierta asiduidad y algunos que cantan en coros. Doce activos y ocho oyentes, que no participan en la dirección pero sí cantan en el coro que forman entre todos y que el resto dirige.


-Asturianos...


-Hay gallegos, extremeños y de otros sitios. La mayoría, claro, son asturianos. Cada jornada trabajamos cuatro horas por la mañana y otras cuatro por la tarde. Empezamos el lunes por la tarde y acabaremos el viernes por la mañana. Cuatro jornadas en cinco días. Es un curso bastante completo. La ratio de profesores y alumnos es muy buena. Lo normal en estos encuentros es que no haya profesores de técnica de voz. Recomendé que alguien se ocupase de eso. Y es que tenemos que conocer nuestro instrumento. Ayer el cantante Juan Noval Moro dio una conferencia de casi tres horas sobre cómo funciona la voz. Y está dando clases a cada alumno de media hora. Individualmente.


-¿Y el resto del programa?


-Enrique Azurza y yo nos ocupamos en general de los directores. Los dividimos en dos grupos. Por las mañanas damos clase de puro gesto ante las partituras. Preparamos los ensayos, por así decir, y la otra parte de la mañana van saliendo a dirigir sucesivamente el coro que está formado por los propios directores. Hacen su ensayo y nosotros les damos consejos sobre cómo ensayar y marcar lo que hay que hacer. Por la tarde, una hora sobre problemas corales como la afinación, el sonido, los coros infantiles y juveniles, los avatares de gestión, la búsqueda de repertorio, cómo adaptarlo, en fin, cosas que te pueden ayudar a ser mejor director. El resto del tiempo se dedica de nuevo a la pura práctica.


-¿Qué cualidades debe tener un buen director de coro?


-Es una profesión de riesgo.


-¿Por qué?


-Hay que ser músico y estar formado todo lo posible. Pero además un coro es un instrumento muy complejo. La orquesta parte de cosas más o menos hechas. En el coro hay que lograr las notas y además hay que ser gestor, músico, actor, coreógrafo, financiero, debes saber idiomas... Y además dirigir. Hay que ser, asimismo, terapeuta y psicólogo. Con un coro profesional se trabaja igual pero con más cuidado. En vez de decir «eso está bajo» hay que afirmar que «en el compás 18 es necesario mejorar la afinación».


-Bueno, Asturias es tierra de coros.


-Sí, supongo que es la tradición. La mina, el mar, siempre se cantó y ayudó a evolucionar a los orfeones. Nos hemos adaptado bien a los nuevos tiempos. Pero hay que trabajar con los directores porque en una enorme medida la suerte de los coros depende de los directores.


-¿Funciona el director muy exigente?


-El perfil cambió como también ocurrió en las orquestas. Antes era más contundente. Y se recibía bien esa actitud. Había más disciplina. Se asumía mejor la autoridad. Con la disciplina sin más, como ocurría antes, no basta, ahora hay que demostrar calidad y buen hacer.


-¿Y cómo se le dice a un cantante que debe dejarlo?


-Para cada cantante existe un tipo de coro. Como ocurre con los futbolistas. Aun así, la voz no envejece mal. Una persona bien formada y con buena experiencia puede durar mucho tiempo cantando. Si no funciona pasa a otro coro menos exigente y con otro repertorio.


-La edad media es elevada.


-Existe un movimiento juvenil muy fuerte en torno a los coros. Pero está un poco disperso. Hay poca gente joven porque hacen faltan directores altruistas y con coraje para sacar adelante a los coros jóvenes. Pensando que a veces ni cobras por ello. Pero puedes desarrollar un instrumento y si es bueno y joven eso es impagable. La oferta de ocio influye y la edad media de la población que sube y no hay relevo generacional. Aun así, en Luanco dirijo un coro con una edad media de 27 años. Es un milagro. Es un empeño.


-Las secciones juveniles e infantiles tuvieron un enorme éxito hace unos días en el Auditorio.


-Tienen un nivel fenomenal. No son fruto de una mañana. Hay que invertir en tiempo, medios y personas. Por eso estos cursos son importantes.

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