06 de octubre de 2013
06.10.2013

La Noche Blanca cuelga el lleno total

Los ovetenses se echaron a la calle desde primera hora, con colas multitudinarias en lugares como las Pelayas y la Fábrica de Gas

06.10.2013 | 01:20
La Noche Blanca cuelga el lleno total

La Noche Blanca llenó las calles de Oviedo. Colas y multitudes asaltaron la ciudad desde primera hora para disfrutar del arte, la música y la cultura y para adentrarse en espacios que, por lo general, están vetados al público, ya sean los cánticos gregorianos de las monjas de San Pelayo o la arquitectura industrial de la Fábrica de Gas. El tiempo, con el cielo despejado y una temperatura agradable, ayudó y también la curiosidad generada por la convocatoria.

Tal fue el lleno en la iglesia de las Pelayas que incluso peligró el canto de completas y una de las religiosas tuvo que pedir a la gente que abarrotaba el templo que se desplazara a las capillas laterales, conformándose con escuchar aunque sin ver, para que el coro pudiera ocupar su sitio. Para acceder al templo había que superar una larguísima cola, que llegaba hasta la Corrada del Obispo, donde se confundía con la del Conservatorio de Música. Aquí las tres componentes de "Luz, micro y punto" devoraban corazones de gelatina y convertían en sombras la historia de "On el funambulista", dejando absortos a los niños y los adultos. Ésta fue la primera parada del alcalde, Agustín Iglesias Caunedo, en su recorrido por la Noche Blanca, y ahí se encontró con la consejera de Cultura, Ana González. El espectáculo se desarrolló en el jardín de la casa del Deán Payarinos y el aforo era muy restringido, con un solo pase del espectáculo, lo que dejó a decenas, quizás a cientos, de personas con las ganas.

Eso sucedía en el casco antiguo entre las nueve y las diez de la noche y fuera de la muralla, a las diez, comenzaban en la Fábrica de Gas los pases de "Soñando el mar", de Baragaño, en colaboración con Mónica Solar y Diego Caballero. La cola, también aquí, se extendía hasta el final de la calle Paraíso y ya en el interior resultaba tan sorprendente la edificación, entre luces y sombras, como la instalación.

Ya a esas horas se veía por la calle a personas que avanzaban de uno o de otro de los puntos de encuentro de la Noche Blanca con llamativos globos luminosos, más adelante serían muchos más, cuando "Studio Banana" lanzó sus "gotas de luz" en la plaza de la Catedral y desde la torre del Salvador.

Simultáneamente comenzaba la actividad en varias galerías de arte -Cervantes6, Falcón, Texu, Borrón y la sala del Sabadell/Herrero-, cada una con una oferta singular, desde batallas entre artistas hasta recitales de poesía.

El renacimiento del "Carbayón" en Uría y las gotas de luz en la Catedral, en el ecuador de la Noche

La plaza de la Escandalera fue uno de los puntos calientes de la noche y con ella el paseo de los Álamos. Allí se concentraron centenares de personas para asistir al renacimiento del mítico "Carbayón", el símbolo de Oviedo, gracias al ingenio de Panci Calvo y su montaje de luz "Mnemograma I". El comienzo de la proyección se retrasó más de una hora sobre el horario programado, una contingencia de la que la organización intento advertir a través de las redes sociales, y el gentío acabó por desbordar la plaza.

En el paseo de los Álamos se preparaba una foto colectiva sobre el mosaico de Antonio Suárez y del interior del Campo San Francisco brotaban extrañas luces e inquietantes sonidos, que debían estar producido por los bailarines de "Rabos de lagartija". También aquí la asistencia fue más que numerosa.

La Noche Blanca estaba dedicada a la memoria de la ciudad y de eso hablaron los participantes en el coloquio organizado por la Universidad de Oviedo, otra de las instituciones que se sumaron al evento. El poeta Fernando Beltrán, el pintor y también poeta Jaime Herrero, el músico Pablo Moro, el profesor Leopoldo Sánchez Torre y el periodista de LA NUEVA ESPAÑA Javier Cuervo compartieron sus recuerdos con el público, que en buena parte tuvo que seguir el acto en pie, en el Aula Magna. En el mismo edificio, la gente entraba y salía de la exposición "Urbe I", que resume la historia cartográfica de Oviedo.

La primera parte de la Noche Blanca acabó con el encendido del "Carbayón" y el lanzamiento de los globos de neón en la plaza de la Catedral. Quedaban aún horas de cultura.

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