10 de noviembre de 2013
10.11.2013
40 Años
40 Años

Orfila hace felices a los krausistas

El bajo menorquín cantó con gran éxito en el Auditorio piezas de su último disco, "My dream", dentro del XI Concierto homenaje a Alfredo Kraus

10.11.2013 | 01:37
El bajo Simón Orfila, acompañado al piano por Kennedy Moretti, durante el recital de anoche en el Auditorio.

Javier NEIRA

Los krausistas disfrutaron ayer de lo lindo. El XI Concierto homenaje a Alfredo Kraus corrió por las venas de su alumno, el bajo Simón Orfila, con piezas maravillosas, de sensibilidad mediterránea, del musical americano, de la zarzuela española y, como propina, de la ópera italiana. La promotora de la fiesta -la asociación lírica asturiana que lleva por nombre el del gran tenor canario- se apuntó un nuevo éxito. El ciclo de intimidades se cerró con la presencia de Rosa Kraus, hija del legendario cantante, y al piano Kennedy Moretti, que fue acompañante de las clases de Kraus en la Escuela Reina Sofía en sus últimos cinco años. Devoción y emoción, buena música de siempre.

La velada se desarrolló en la sala de cámara del auditorio Príncipe Felipe. Primero "L'Oreneta", de Obradors, una lección de buen gusto, seguida de "Damunt de tu, nomes les flors", de Mompou, y después la romanza "Rosó", de la zarzuela "Pel teu amor", de Ribas, con un final imponente y los primeros bravos encendidos.

Como contraste, un nocturno de Chopin que permitió a Kennedy Moretti lucirse y después "Begin the beguine", de Porter, y "The impossible dream", de Leigh, que el respetable valoró muy positivamente, ya con la sala encendida de aplausos y vítores.

Después del descanso, dos canciones mediterráneas de Monasterio y Codina, muy bonitas, muy bien cantadas, que dieron paso a la zarzuela. Primero "Noemí de mis amores", de "El niño judío", de Vives, excelente en todo. Después -tras una danza española de Granados, otra ocasión para el pianista-, "Golondrón", de Vives, y "Mi barca", de Codina, con finales a pleno pulmón y las consiguientes ovaciones. El aria de la calumnia del "Barbero" rossiniano elevó al máximo el entusiasmo, que siguió con "La mia vendetta" de "Lucrecia Borgia", de Donizetti. Todos felices.

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