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Benefactores de Oviedo

Sobre los mecenas locales que financiaron la conservación del patrimonio de la ciudad

Benefactores de Oviedo

Benefactores de Oviedo

Carmen Ruiz-Tilve Cronista oficial de Oviedo

Ahora que estamos en deber de gratitud con doña Cristina Masaveu Peterson por la generosa colaboración de su Fundación en las obras de la Cámara Santa, viene a la memoria el recuerdo, también agradecido, hacia don Luis Muñiz Miranda, ahora muy olvidado pero benefactor de muchas obras en Oviedo.

Don Luis Muñiz Miranda, hombre culto, había nacido en la finca familiar de Sograndio, "Quinta Areñes", el 28 de septiembre de 1850 y falleció en su casa de la calle Cimadevilla 19 de Oviedo, en lo que ahora es el 17, el 20 de enero de 1927. Entre esas dos fechas, una larga vida de estudio y dedicación a las buenas obras en beneficio de su tierra, a la que acabó dejando como heredera de su notable capital, soltero y sin hijos.

Don Luis estudió Derecho en la Universidad de Oviedo, se doctoró en Madrid en un tiempo en el que era obligado leer allí las tesis y volvió a ejercer en esta su Universidad. Tras opositar sin suerte a una cátedra y sintiéndose injustamente tratado, abandonó el alma máter, muy capaz de ser madrastra. Con todo, organizó una gran fiesta en su finca natal con motivo del tercer centenario de la función de la Universidad en 1908. Aquella finca fue vendida en 1924 a don Primitivo Rodríguez, amigo suyo, en 100.000 pesetas, que era muy poco dinero para tan gran posesión, con todo su contenido. En 1926 se vende a la Junta Provincial de Protección de la Infancia y Represión de la Mendicidad y actualmente aquello sigue con dedicación social.

En ese mismo año de 1924, cuando contaba 74 años de edad, decidió hacer testamento de sus muchas propiedades y dejó como principal heredero al Ayuntamiento de Oviedo, con legado para ensanche y apertura de calles y plazas, con especial importancia en el entorno de la Catedral, entonces en litigio que desembocó en la desaparición del caserío con la urbanización de la gran explanada que allí sigue, con la que muchos no estuvieron de acuerdo. También sirvió su dinero para obras en el interior del templo, con 350.000 pesetas para restituir las vidrieras de la fachada norte, tapiadas por su deterioro.

También hubo dinero para la Casa de Beneficencia, Asilo del Fresno y Hermanitas de los Pobres.

El gran amor del señor Muñiz Miranda por Asturias se manifestó también a través de su gran archivo fotográfico, aparecido en parte en "Bellezas de Asturias, de Oriente a Occidente", publicado en 1928 por Aurelio de Llano.

Como en Oviedo hay tendencia a desvestir un santo para vestir otro, en el callejero, durante un tiempo le dieron al tránsito de Santa Bárbara su nombre, desde 1927 a 1937. Posteriormente se dio su nombre a un pasaje en la zona del Postigo. Ni una cosa ni otra. Sin comentarios?

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