07 de octubre de 2014
07.10.2014

Naveros: "La mujer, en nuestra sociedad, sufre una agresión simbólica constante"

La periodista de LA NUEVA ESPAÑA presentó "Carmela ya no vive aquí", un ensayo sobre la situación femenina en el país

07.10.2014 | 02:08
Por la izquierda, Javier Cuervo, Lucía S. Naveros y Ana de la Calle.

"Carmela ya no vive aquí", debut como escritora de Lucía S. Naveros, periodista de LA NUEVA ESPAÑA, hace historia y ensayo de lo que ha sucedido con la mujer en España en el pasado reciente. Con datos y narraciones personales de quienes han tenido protagonismo en ese camino "entregando su vida para mejorar la de los demás". Abordando cuestiones tan diversas y enjundiosas como los derechos civiles, la moral sexual y matrimonial, la obligación de la belleza, el trabajo, la cultura, la prostitución... "Es el libro del viaje sin retorno de la mujer española", sintetizó Javier Cuervo, redactor jefe de LA NUEVA ESPAÑA, quien introdujo a la autora y su obra en la presentación organizada ayer en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA por Ediciones Nobel, que ha publicado este título en su colección "Ópera prima".

Como una crónica definió el libro Ana de la Calle, representante de la editorial en la mesa. Una crónica que "saca muchas cosas a la luz", algunas "que provocan sonrisas, otras estupor, indignación, rabia; también tristeza, y hay algunos pasajes dolorosos", enumeró. Para Javier Cuervo se trata de "un libro para la totalidad, que no excluye ni a hombres ni a mujeres. En cuanto a los hombres -precisó-, no hay exclusión por estilo o tono; lo pasas estupendamente, aprendes y no pierdes masculinidad", bromeó. A su juicio, "Lucía ha escrito muy bien cada página y ha ordenado muy bien cada capítulo. Ofrece datos e historia. Historias de personas concretas que fueron por delante en la lucha por la participación y la igualdad", añadió.

Cambiar el mundo

La autora explicó la génesis del libro como producto de una llamada de Graciano García, presidente de Ediciones Nobel -presente ayer en la sala-, "quien me encargó que investigase qué había pasado con las mujeres en España. Fue una sorpresa, pero dio con algo que me bullía en la cabeza hacía tiempo", relató. Dicho y hecho. "Me puse a bucear en esa historia y fui encontrando cosas muy diferentes de lo que esperaba, encontré mucha gente con ganas de cambiar el mundo, algo que tenemos que recuperar ahora como sociedad", proclamó. "Es una historia muy dura, pero también llena de esperanza", añadió.

Lucía S. Naveros mantuvo tras la presentación un animado diálogo con el numeroso público asistente al acto, entre el cual se encontraba el alcalde de Oviedo, Agustín Iglesias Caunedo. Preguntada por la parte más dura de esa historia que desmenuza "Carmela ya no vive aquí", la periodista de LA NUEVA ESPAÑA no tuvo dudas: la prostitución. "Es la otra cara de la moneda. Para mí no es el oficio más viejo del mundo, como se dice, es una forma de esclavitud. La sociedad había obligado a una parte de las mujeres a ser buenas -esposas y madres- y a otras a ser las malas. Me documenté mucho sobre cómo había sido la prostitución en el pasado... los 'sifilicomios' donde se las encerraba a finales del siglo XIX (el último se abrió aún en 1920 en Barcelona)... su falta de derechos... y quise mirar qué es lo que está pasando ahora. Investigar ese fenómeno me dolió mucho", confesó. En el polo opuesto, "me encantó ver el montón de hombres y de mujeres que entregaron sus vidas para mejorar la vida de los demás, muchos de los cuales dejaron su vida en el empeño". Por ejemplo, la madrileña Hildegart Rodríguez Carballeira, "que era una conferenciante brillante con sólo 18 años y fue asesinada de cuatro tiros por su propia madre, que no soportaba que tuviese vida propia", señaló.

Camino pendiente

En este punto, Lucía Naveros dejó caer una reflexión: "no hemos llegado, ni mucho menos, al final de ese camino. La igualdad no se ha logrado. Y hay retrocesos. Veo una hipersexualización de la imagen de la mujer que nos hace mucho daño, unos estándares de belleza dañinos e irreales". A su juicio, actualmente la mujer "sufre una agresión simbólica constante. A mí, que ya soy una mujer madura, no me afecta tanto, pero a mis hijos sí. Son vulnerables a las estrategias que vienen de la publicidad, del rock... vivimos en una cultura muy hedonista y poco realista, que deja a la gente muy sola y que separa a mujeres y hombres", concluyó.

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