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Sustituir el compango por colifor y brócoli, el secreto para hacer fabada saludable

Cocineros asturianos diseñan un menú sin riesgo vascular en el que sustituyen el chorizo y la morcilla por coliflor y brócoli "que tiene parte del sabor de la fabada"

Dos mujeres se toman la tensión arterial, ayer, en el vestíbulo del auditorio Príncipe Felipe, con estudiantes de Medicina y Enfermería.

Dos mujeres se toman la tensión arterial, ayer, en el vestíbulo del auditorio Príncipe Felipe, con estudiantes de Medicina y Enfermería. MIKI LÓPEZ

"Está buenísima, no echo en falta el compango para nada. Ponme un poquitín más, anda". Marina Rodríguez fue una de los comensales que ayer probó un menú de diseño y sin riesgo vascular que además sirvió para poner el broche de oro a la reunión anual de la Sociedad Nacional

Entre plato y plato, representantes del grupo "Fomento de la Cocina Asturiana" -Isaac Loya, del Balneario de Salinas; Javier Loya, de Mestura; Marcos Morán, de Casa Gerardo; Juan Ramón Sánchez, de Del Arco; y Luis Alberto Martínez, de Casa Fermín- explicaron junto a sus ayudantes las bondades de los menús sin grasa y la importancia de priorizar en la mesa los alimentos de origen vegetal y de evitar los precocinados.

"La grasa del compango es lo que hace que el plato sea poco recomendable para los hipertensos, pero así con las verduras se convierte en un guiso sano y rico que tiene parte del sabor de la fabada". De Loya hablaba a la vez que servía platos de degustación de xarda que se vaciaban a los pocos minutos enviando así a más de uno de vuelta a la cola formada ante las mesas. Otros preferían preguntar por la receta: "Pero entonces, les fabes las pongo como siempre, ¿no? En remojo la noche anterior", consultó un comensal con el plato en la palma mano. También hubo quien trató de adivinar todas las verduras de la fabada. Nadie lo consiguió. Luis Álvarez, uno de los ayudantes de Casa Gerardo, lo desveló. "Lleva coliflor, brócoli, cebolla morada, bimi y piparra".

Algunos de los convidados pasaron gran parte de la mañana en el Auditorio atraídos por las actividades que organizó gratuitamente la Sociedad Española de Hipertensión: una charla sobre alimentación impartida por Francis Fernández Vega, nefrólogo y vicepresidente de esta sociedad; también por la médico Aida Iglesias, del centro de salud de Vallobín, además del trabajo de varios estudiantes de Medicina y de Enfermería de la Universidad de Oviedo, dispuestos a tallar, pesar, tomar la tensión y medir la glucosa a quien quisiera.

Ese fue el caso de el ovetense José Luis Vázquez, de 68 años, que acudió a primera hora de la mañana, recién desayunado, al Auditorio de la plaza de la Gesta para "controlarme un poco el cuerpo". Los resultados fueron buenos, la tensión normal y el nivel de azúcar aceptable, que era lo que más le preocupaba. Sólo se llevó una sorpresa cuando se subió al tallímetro. "Mide usted un metros con sesenta y un centímetros caballero", le dijo una amable estudiante de bata blanca. "¡Ay madre!, mengüé. En la mili medía un par de centímetros más. ¿Estará bien eso, neña?".

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