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La ciudad sucumbe finalmente a la contaminación y se vuelve punto negro

El tripartito exige un plan de calidad del aire al Principado, que espera rebajar el nivel de polución descontando las partículas llegadas del Sahara

La ciudad sucumbe finalmente a la contaminación y se vuelve punto negro

La ciudad sucumbe finalmente a la contaminación y se vuelve punto negro

El pasado 22 de diciembre la Lotería rociaba Oviedo con varios centenares de miles de euros, pero al mismo tiempo un borrón caía sobre la ciudad a causa de que la estación de control ambiental del Palacio de los Deportes señalaba un rebasamiento de los límites legales de contaminación por trigésimo sexto día del año.

En esa jornada, Oviedo estaba todavía al borde de superar el límite de 35 días de contaminación por año civil -tope establecido por la UE en la normativa sobre "Calidad del aire ambiente y atmósfera más limpia en Europa"-, pero el exceso de óxido y dióxido de nitrógeno, de monóxido de carbono, de tolueno y de las partículas en suspensión PM10 provocaron que la ciudad sucumbiera (según mediciones oficiales del Principado).

En consecuencia, Oviedo puede ser declarada ya punto negro medioambiental en el mapa europeo, con lo que el tripartito del Ayuntamiento exige al Principado -titular de las competencias medioambientales- que elabore de inmediato un plan de calidad del aire, como los ya existentes en Avilés y Gijón, para combatir la recurrencia del incremento de polución.

Un hecho llamativo de la situación vivida el 22 de diciembre, y que el Principado no dio a conocer públicamente, es que la Administración regional no hubiera impuesto medidas preventivas como había hecho durante el puente del seis al ocho de diciembre, cuando el Ayuntamiento procedió a cortar el tráfico en los ramales de acceso y salida de la "Y" por indicación de la Consejería de Infraestructuras y Medio Ambiente.

No obstante, respecto a la declaración de Oviedo como punto negro europeo, el Principado todavía espera una salvación, al menos desde un punto de vista colateral, y que consiste en determinar la incidencia maléfica de las "intrusiones saharianas" en el medio ambiente de la ciudad.

Se conoce como "intrusiones saharianas" -episodios africanos, o calimas- a las masas de polvo que llegan a Europa procedentes del norte de África. El polvo sahariano se compone de partículas como la calcita, el óxido férrico, el cuarzo o los minerales arcillosos. Tampoco faltan esporas, polen y bacterias en esas masas de polvo perfectamente visibles desde los satélites. Gran parte de ese polvo contiene partículas mayores de 10 micras, pero también menores de ese tamaño, que son las conocidas como PM10 ("particulate matter"), también llamadas "partículas torácicas", cada una de las cuales mide la séptima parte del diámetro de un pelo y pueden ser sólidas o líquidas, procedentes de polvo, cenizas, hollín, partículas metálicas, cemento o polen. Por tanto, en la contaminación registrada en Oviedo hay que diferenciar las PM10 autóctonas de las PM10 saharianas, según indicó a este periódico un portavoz de la Consejería de Medio Ambiente del Principado. El encargado de ese discernimiento de partículas es el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, al que se le remiten los datos del año concluido y allá por abril o mayo dictamina si hay que descontar días de rebasamiento a causa de la "intrusiones saharianas".

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