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MARÍA ENCINA CORTIZO | Profesora de Musicología, hoy diserta sobre música y medicina

"La musicoterapia ya empieza a dar frutos y el futuro será apasionante"

"Los primeros sacerdotes que ejercían la sanación en Egipto utilizaban la música en sus rituales"

María Encina Cortizo.

María Encina Cortizo. RICARDO SOLÍS

María Encina Cortizo, profesora de Musicología de la Universidad de Oviedo, pronuncia hoy la conferencia "La medicina en la música". El acto, organizado por la Real Academia de Medicina del Principado, se desarrollará, a partir de las 20.00 horas, en el salón de actos del Colegio de Médicos de Asturias. A continuación, se celebrará un concierto a cargo de Cristina Ponomar Fueyo (violoncelo) y Marina Gurdzhiya (violín). La entrada es libre.

-¿Cuál es la relación esencial entre medicina y música?

-Hoy pueden parecer dos disciplinas muy lejanas, pero están relacionadas desde las primeras civilizaciones. Los primeros sacerdotes que ejercían la sanación en Egipto utilizaban la música en sus rituales. En Grecia y Roma, Apolo dios de la música es también dios de la medicina y la curación, por ejemplo. Los griegos, y posteriormente los romanos, consideraban al hombre como una unidad conformada por dos partes, física y espiritual -cuerpo y alma, podríamos decir hoy-, y por eso la medicina atendía a la parte física y la música a la parte espiritual, entendiendo ambas imprescindibles, no como algo separado.

-¿Es una vinculación que crece o que mengua? ¿Cuándo ha sido más intensa?

-La intensidad ha sido grande desde la Antigüedad clásica, a partir de todo el saber médico transmitido por el Corpus Hipocraticum a la Edad Media y al Renacimiento. Ya desde el siglo XVII se consideraban los beneficios de la música en el tratamiento de la melancolía, lo que hoy podríamos llamar procesos depresivos.

-La musicoterapia está ganando terreno.

-La musicoterapia y la neuromusicología. La música se está utilizando como herramienta paliativa del dolor, el estrés, el miedo y la ansiedad. En muchas ucis se está empezando a pensar en la posibilidad de tener música de fondo para contribuir al bienestar de los pacientes. Según estudios recientes, publicados sobre todo en Estados Unidos, la música tranquila consigue disminuir la ansiedad, alivia el nivel de estrés y posibilita la reducción de la dosis analgésica.

-¿Cuál es su opinión particular sobre la musicoterapia?

-Creo que, trabajada desde la ciencia, ofrece nuevas posibilidades tanto en el campo de la colaboración con la medicina, como en el de la educación. Está empezando a ofrecer los primeros frutos de un futuro que sin duda será apasionante.

-¿Algunos personajes que a lo largo de la historia hayan contribuido a relacionar ambas disciplinas?

-Los más importantes son los nombres griegos, como Pitágoras, Platón, Aristóteles... Luego hay que citar a científicos como Kepler o Athanasiud Kircher, jesuita del siglo XVII. Y ya en la actualidad, nombres menos conocidos fuera del ámbito científico, como el doctor Claudius Conrad o la doctora Linda Chlan, que están trabajando y publicando resultados que permiten valorar de forma objetiva el empleo de la música como herramienta paliativa del dolor y la ansiedad en los procesos de recuperación médica. Quizá uno de los nombres más conocidos sea el neurólogo recientemente fallecido Oliver Sacks, que en 2007 publicó "Musicophilia. Cuentos de música y cerebro", un libro emocionante porque relata experiencias de enfermos neurológicos relacionados con música.

-O sea, que existe una tradición sólida.

-Cuando uno lee los escritos filosóficos sobre música y medicina observa que revelan cómo la medicina humanista, que entiende al hombre como un ser humano integral, con un cuerpo material, pero también un ámbito espiritual, afectivo, emotivo, etcétera, está presente ya desde el mundo clásico con las limitaciones del pensamiento precientífico, por supuesto, pero también con el objetivo de armonizar al ser humano, equilibrarlo, sanarlo en sus dos mitades.

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