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El HUCA afronta el cambio de gerente en plena confusión derivada de los traslados

Manuel Matallanas se jubila esta semana Los jefes de servicio piden a su sustituto que mitigue los efectos del proceso de movilidad y refuerce las plantillas

Manuel Matallanas, en el atrio del HUCA. LUISMA MURIAS

Es la primera vez, en lo que podría llamarse la edad moderna de la sanidad, que un gerente del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) se jubila estando en el cargo. Manuel Matallanas deja esta semana la dirección del complejo hospitalario ovetense y del conjunto del área sanitaria con cabecera en la capital del Principado. Lo hace porque el domingo cumple 65 años. La jubilación le pilla en un momento de profunda confusión en el HUCA, derivado del concurso de traslados que se ejecuta estos días, en virtud del cual llegan al recinto de La Cadellada 70 médicos con plaza fija y se marchan -al menos sobre el papel- otros tantos interinos que se ven desplazados por los anteriores. Por si esto fuera poco, en estas fechas coincide la marcha de los médicos internos residentes (MIR) que han terminado su formación, y que en los últimos meses venían funcionando en la práctica como médicos de plantilla.

LA NUEVA ESPAÑA se hizo eco la semana pasada del malestar de algunos jefes de servicio del HUCA con un concurso de traslados que se ha regido exclusivamente por criterios de antigüedad. "Es la bomba más importante que se ha dejado caer sobre este Hospital; el atentado más grande que he presenciado contra un institución sanitaria", declaró ayer a este periódico otro de los jefes de servicio con peso específico en el complejo sanitario de La Cadellada. "Se está yendo gente muy valiosa y se está profundizando en el progresivo deterioro que sufre este hospital desde hace años", agregó la citada fuente.

Otro responsable con muchos años al frente de un departamento del HUCA se manifestó con menos vehemencia, pero en la misma línea: "El lío que se ha organizado con los traslados es importante. Ha sido desplazada gente que estaba haciendo unas determinadas funciones y muchos de los que vienen no son capaces de hacerlas. Las repercusiones van a durar, porque formarse en algunas técnicas lleva mucho tiempo", subrayó.

Los jefes de servicio dan por hecho que Manuel Matallanas defendió su postura ante la Administración sanitaria. De hecho, el Servicio de Salud del Principado (Sespa) aceptó proteger determinados puestos considerados estratégicos con el fin de no debilitar a algunos centros sanitarios, particularmente al HUCA. "Proteger" significa, en este caso, excluir esas plazas del proceso de movilidad, aunque estén ocupadas por médicos interinos, con el objetivo de preservar las prestaciones que desempeñan esos médicos más jóvenes. Las plazas protegidas han sido unas 25, de las cuales más de la mitad corresponden al Hospital Central, donde más abundan los procedimientos médicos de alta sofisticación.

La postura de proteger plazas y de "perfilarlas" (sacarlas a concurso exigiendo una determinada cualificación, no sólo antigüedad) es rotundamente rechazada por buena parte de los sindicatos sanitarios, cuyos dirigentes sostienen que "no se puede dudar de la capacidad de los médicos que se incorporan al HUCA". Por otro lado, argumentan que "hay situaciones de médicos con etiqueta de imprescindibles que, en la práctica, son totalmente artificiales" y obedecen más bien a razones de "arbitrariedad" por parte de los jefes de servicio.

Así pues, el futuro gerente del Hospital Central -se supone que el concurso que ha sido convocado se resolverá a lo largo del mes que viene- tendrá como reto inmediato mitigar los efectos del proceso de movilidad. Los jefes de servicio pronostican que, finalmente, el HUCA tendrá que recontratar a una porción relevante de los facultativos que han sido desplazados con motivo del concurso de traslados.

Otra prioridad que los responsables de los departamentos sitúan en primera línea es el reforzamiento de las plantillas de médicos en algunos servicios -"muy mermadas por las jubilaciones"-, en particular en los más acuciados por las listas de espera (principalmente los quirúrgicos). Otro objetivo que destacan los mandos intermedios consiste en "recuperar el estado anímico de la plantilla del HUCA", muy tocado en los últimos años como consecuencia de los recortes salariales, de la prolongación de la jornada laboral y de los que los profesionales consideran una mala organización de los recursos humanos y materiales de la sanidad pública.

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