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Las demoras del HUCA en terapias del dolor exasperan al paciente: "No tengo vida"

María Teresa Menéndez lleva más de 30 visitas a urgencias desde noviembre

María Teresa Menéndez Carbajosa, ayer, en su casa de Los Campos (Corvera).

María Teresa Menéndez Carbajosa, ayer, en su casa de Los Campos (Corvera). MARA VILLAMUZA

"No tengo vida. Esto no es vivir, es morirse. Estuve tentada de tirarme por la ventana. Si no lo hice fue por no dar un disgusto a mis hijos. No se puede consentir tener así a una persona". María Teresa Menéndez Carbajosa se confesó ayer así de desesperada en declaraciones a LA NUEVA ESPAÑA. Vecina de Los Campos (Corvera), viuda, 67 años, sufre intensos dolores de espalda desde el pasado mes de noviembre. Cada día toma un amplio menú de analgésicos. Ha acudido a los servicios de urgencias en más de treinta ocasiones, ha presentado reclamaciones, pero hasta la fecha nadie le ha dado soluciones.

En realidad, le han dado una solución: una consulta con la unidad de tratamiento del dolor del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). Pero ese remedio no es, ni mucho menos, inmediato. La consulta se la dieron el pasado mes de marzo, pero tiene fecha de 1 de marzo de 2017. María Teresa Menéndez Carbajosa es una más de las personas que se ve obligada a esperar entre diez y doce meses para una consulta en la unidad del dolor del complejo sanitario ovetense. Si todo transcurre según los cauces habituales el tratamiento que se le prescriba deberá esperar dos meses más. En total, 14 meses, que para ella amenazan con convertirse en una tortura.

"Estoy imposibilitada. No salgo de casa. Yo era muy activa. Iba a pintura, a teatro, a gimnasia, a manualidades... Tenía ocupados todos los días de la semana. Y ahora no puedo hacer casi ni la comida para mí. Estoy inútil del todo", subraya esta mujer, que el 15 de julio de 2015 fue operada de la columna. Inicialmente, la mejoría fue satisfactoria, pero al cabo de unos meses desarrolló una fibrosis postquirúrgica que la ha llevado a una situación de angustia total. "Yo ya tenía tendencia a la depresión, pero estos dolores me han llevado al límite. El 1 de mayo me dio un ataque de ansiedad terrible", relata la paciente, que esta misma semana ha acudido un día a las urgencias del HUCA y dos días a las del Hospital San Agustín de Avilés.

El caso de esta corverana no es único, ni mucho menos. No hace falta rebuscar demasiado para encontrar más ejemplos. Por ejemplo, el del ovetense R. M. M., de 38 años. También sufre problemas de espalda que le obligan a seguir un tratamiento analgésico y de fisioterapia, con el agravante de que su trabajo exige un notable esfuerzo físico. El pasado mes de febrero le dieron cita para la unidad del dolor del HUCA. Fecha: principios de enero de 2017. Es decir, casi once meses de espera.

Según fuentes médicas, éstas -"entre diez y doce meses"- son las demoras habituales de la unidad del dolor del Hospital Central, de referencia regional en su disciplina. Es más, el documento que se entrega a los pacientes puede incluso llevarles a engaño, porque habla de "primera consulta", y en eso consiste la cita: en una consulta, no en el inicio del tratamiento. Se trata de una cita con el especialista que, en función del cuadro clínico que tenga delante, determinará el tipo de tratamiento que el paciente requiere. Si opta por una terapia intervencionista, lo normal es que no se inicie, como media, hasta dos meses más tarde. Si lo que prescribe es un tratamiento más sofisticado, caso de una terapia con radiofrecuencia, las demoras son más prolongadas. A causa de un déficit acumulado, en el momento actual están siendo atendidos enfermos que habían entrado en lista de espera en 2014. La previsión es que esta cola se agilice en los próximos meses, y que a principios de 2017 la radiofrecuencia pueda registrar unas demoras similares a las de las restantes terapias intervencionistas.

"El problema gordo es acceder a la primera consulta", explicaron a este periódico las citadas fuentes. Las dolencias de espalda son las que más proliferan en la unidad del dolor. La cuestión no es sólo la demora de estas terapias, sino que, en un notable porcentaje, "son pacientes que vienen de un trasiego largo por el sistema sanitario, que han pasado por varios especialistas y que llegan al HUCA en una situación física y anímica bastante complicada".

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