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El HUCA quiere llegar a 16.000 resonancias anuales y reducir la espera a dos meses

El complejo sanitario ovetense pone en marcha una cuarta máquina con la que aspira a recortar demoras que actualmente rondan los ocho meses

Faustino García Arias.

El Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) aspira a realizar cada año entre 15.000 y 16.000 resonancias magnéticas y a reducir las demoras hasta el entorno de los dos o tres meses, en aquellos casos que no revistan especial urgencia. Estos datos fueron facilitados ayer a este periódico por Faustino García Arias, jefe del servicio de radiodiagnóstico del complejo sanitario de La Cadellada, quien pronosticó que la disminución de las demoras que sufren los pacientes en la actualidad -en torno a ocho meses en situaciones no perentorias- comenzará a ser muy visible "a mediados del año que viene".

Todo ello, precisa el especialista, siempre y cuando se cumplan dos premisas que no parecen estar en manos de nadie: que la demanda de este tipo de exploraciones no experimente un incremento repentino, y que los equipos no sufran averías prolongadas.

Las previsiones del doctor García Arias tienen como telón de fondo la entrada en servicio de una nueva resonancia en el HUCA. Será la próxima semana cuando comience a funcionar una máquina, la cuarta, que ha sido trasladada desde el viejo recinto hospitalario del Cristo. La modernización tecnológica del equipo, la mudanza y su instalación han supuesto una inversión aproximada de 600.000 euros. La previsión inicial era que se pusiera en marcha antes del verano, pero los plazos se han retrasado hasta ahora. "Estas máquinas son muy sensibles. Por eso empiezan a funcionar a un ritmo más lento y tardan unos días en desplegar todo su potencial de actividad", explicó el responsable del área de radiodiagnóstico. Faustino García Arias estima que a mediados de septiembre la máquina ya estará a pleno rendimiento.

La clave de esta progresividad radica en que, para cada tipo de prueba, el equipo precisa la instalación de una aplicación específica adaptada al correspondiente protocolo clínico. Además, de este modo se favorece que el personal especializado en su manejo conozca y se familiarice con seguridad con cada técnica y procedimiento.

Un médico más

En consecuencia, de forma paulatina irán incorporándose diferentes aplicaciones e irán creciendo el número de pruebas realizadas. La nueva resonancia está capacitada para llevar a cabo unas 4.000 pruebas anuales, siempre que permanezca en funcionamiento en turnos de mañana y tarde, que es lo que el jefe del servicio prevé que suceda. La capacidad total del HUCA en este campo oscila entre las 15.000 y las 16.000 exploraciones al año. Una de las cuatro máquinas, una resonancia abierta, ofrece unos números ligeramente inferiores. Por eso la estimación se queda algo por debajo de las 16.000 resonancias.

Con esta cuarta resonancia, la dotación del nuevo HUCA duplica la del viejo: cuatro resonancias frente a dos, además de cinco escáneres (TAC). Uno de los TAC también fue aprovechado de los que había en el viejo edificio del Cristo. En algunos momentos se barajó que el recinto de La Cadellada llegara a disponer de cinco resonancias y cinco escáneres.

Faustino García Arias señala que la puesta en marcha de la cuarta resonancia exigirá la contratación de un médico más para las tardes. Las autoridades sanitarias de la región tendrán que ponerse las pilas para realizar esta contratación, pues la disponibilidad en el mercado de especialistas en rayos es muy limitada.

El doctor García Arias subraya que, en el momento actual, las demoras de las resonancias para los pacientes que sufren enfermedades graves -el ejemplo paradigmático es la patología tumoral- es muy inferior a los ocho meses que, como promedio, soportan los usuarios cuya patología es catalogada como no preferente.

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