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La aplicación de la ley de Memoria Histórica en la ciudad

El olvido del general Miaja

La ausencia en el cambio de nombres de calles del aclamado militar ovetense conocido como el "defensor de Madrid"

Foto de la Junta de Defensa de Madrid, con Miaja (quinto por la derecha) y Carrillo (centro).

En la segunda quincena de noviembre de 1936, cuatro meses después del comienzo de la Guerra Civil, faltó el canto de un duro para que las tropas de Franco irrumpieran y tomaran Madrid a partir de su posición en el "vértice del Clínico", es decir, el hospital de la Ciudad Universitaria, situado en lo que hoy es la plaza de Cristo Rey de la Villa y Corte. El marco espacial de dicho vértice, o punta de lanza de los nacionales, era la cruentísima batalla de la Ciudad Universitaria, que se prolongó aproximadamente del 15 al 23 de noviembre.

Afincados en el Clínico, lo que los nacionales tenían enfrente era un ejército debilitado a causa de las frecuentes desbandadas en las fuerzas republicanas. Pero en una de esas huidas, los que se alejaban del aquel frente feroz vieron una figura que conocían bien y que les intimidó de tal manera que volvieron a sus posiciones en la defensa.

Aquella figura era la del general José Miaja Menant, un militar ovetense de la República, de los más destacados, y que por circunstancias como aquella se ganaría el título popular de el "defensor de Madrid".

Sin embargo, en las listas que para cambiar nombres de calles de Oviedo maneja el tripartito del Ayuntamiento (PSOE, Somos e IU), no figura tal personaje. Podría calificarse de olvido imperdonable tal ausencia, máxime cuando el número de militares del bando nacional resuenan en los tímpanos gracias a todas las calles que les dedicó el franquismo. En cambio, si se hiciera una encuesta al respetable ("dígame nombres de militares republicanos"), probablemente se obtendrían escasas respuestas.

Volviendo a aquellas fechas de noviembre, hay testimonios y crónicas coincidentes en que Miaja incluso sacó su pistola reglamentaria y gritó a sus acobardadas fuerzas: "¿Es que queréis ver Madrid en manos de los moros? -fuerzas regulares marroquíes-; ¡cobardes, volved a las trincheras porque al que huya lo mato!".

Sea como fuere la escena, el resultado de aquella arenga consistió en que los nacionales no lograron abrir brecha y penetrar en Madrid. De ese modo, el frente de la Ciudad Universitaria permaneció estabilizado hasta en final de la guerra, en 1939.

Miaja (Oviedo, 20 de abril de 1878-Ciudad de México, 14 de enero de 1958), era presidente de la Junta de Defensa de Madrid y se da un consenso general entre los historiadores acerca del que el militar ovetense, junto al jefe de estado mayor, el coronel Vicente Rojo, fueron los responsables que la capital resistiera el asedio nacional.

Entre los aciertos de Miaja y su estado mayor figuran otras escenas trascendentales. Las narró en sus "Memorias" para LA NUEVA ESPAÑA Fernando Rodríguez-Miaja, sobrino del militar y esposo de la hija de éste, Pepita Miaja Isaac, fallecida en 2011. Rodríguez-Miaja, afincado en México desde 1939, también nació en Oviedo, el once de agosto de 1917, lo que significa que está próximo a ser un hombre centenario. Regularmente visita Asturias y en 2008 se reunió, junto a su esposa, con el alcalde Gabino de Lorenzo con el fin de mostrarle varias solicitudes para que Miaja tenga calle en su ciudad natal. De Lorenzo no dijo que no, sino que era posible, pero el asunto quedó en estado indefinido.

Rodríguez-Miaja estuvo al lado de su tío en la guerra -como teniente de ingenieros y secretario del general-, y también en el exilio mexicano de la familia, a partir de 1939, El general no tuvo negocios en México y vivió de una modesta pensión del Gobierno de aquel país.

Los descendientes del general donaron en 1989 al Archivo de Indianos (Colombres, Llanes) el busto en bronce de Miaja -obra de Mariano Benlliure-, más otras pertenencias del militar. En 1997, Fernando Rodríguez-Miaja publica el libro "Testimonios y remembranzas", en el que describe los meses finales de la guerra en Madrid y aclara varias confusiones sobre su tío, que se adhirió, sin haber participado en su gestación, al golpe de Estado del militar Segismundo Casado contra el Gobierno de Juan Negrín, en marzo de 1939.

Entre los aciertos del general Miaja en la defensa de Madrid su sobrino cuenta que "el 6 de noviembre de 1936, sin avisar, el Gobierno de Largo Caballero decide irse a Valencia y dejan dos sobres con las órdenes para los generales Miaja y Pozas -éste al mando del Ejército del Centro-, pero para que los abrieran a la mañana siguiente. Pero los sobres estaban cambiados y, por suerte, los abrieron aquella misma noche, cuando estaban reunidos, y pudieron tomar medidas. De lo contrario, tal vez hubiera caído Madrid". Con las fuerzas de Franco avanzando con celeridad hacia la capital, cada minuto contaba.

Después, hubo otro éxito, relata Rodríguez-Miaja: "Conocimos la orden de batalla de los nacionales porque la encontraron en el cadáver de un oficial que iba en un tanque. Iban a cruzar el Manzanares por el Puente de los Franceses y se proponían amagar allí, con objeto de que la República mandara sus fuerzas a detenerlos en ese punto, pero entonces se desviaban hacia la Casa de Campo para entrar desde la Ciudad Universitaria. Al hallar esa orden, el general Miaja dijo que había que tomar aquello como cierto y fue una de las decisiones buenas que tomó. Entonces enviaron una pequeña fuerza para detener a los que venían como si fueran a cruzar el río, pero al grueso de las fuerzas lo enviaron a la terrible batalla de la Ciudad Universitaria". Miaja tuvo fuertes desencuentros con Francisco Largo Caballero, presidente socialista del Gobierno de la República desde el 4 de septiembre de 1936 al 17 de mayo de 1937. Respecto a esa hostilidad, Rodríguez Miaja cuenta que "con motivo de la pretendida ofensiva sobre Extremadura, Miaja y Rojo dicen que es un error, que pueden perder Madrid a causa de esa operación. Azaña cuenta en sus diarios cómo Largo le dijo que quería destituir a Miaja y le respondió que pensase en lo que iba a pasar porque la gente y el Ejército lo adoraban".

Rodríguez-Miaja acompaño en todo momento al general en el cuarto de máquinas del Ejército Popular de la República, un recinto subterráneo que acaba de ser abierto al público. Se trata del denominado "búnker de Miaja" -que recibía el nombre en clave de "posición Jaca"-, situado en el madrileño parque del Capricho de la Alameda de Osuna. Fue construido en 1937 y su estado de conservación es bueno. La iniciativa de su apertura fue del Ayuntamiento de Madrid y, en particular, del grupo municipal de Podemos.

Finalmente, el apellido Miaja posee honda relación con Oviedo. El segundo alcalde de la República en la capital del Principado fue Félix Miaja, primo carnal del general. Fue apresado al comienzo del "cerco de Oviedo" y condenado a muerte por haber defendido como abogado a revolucionarios del 34. Después, lo indultaron.

Otro primo del general fue Pablo Miaja, cuyo nombre fue recuperado en 2010 para denominar al colegio de Primaria Menéndez Pelayo, en la calle General Elorza, Pablo Miaja fue estimable pedagogo y maestro de la República, y en 1934 promovió la construcción del grupo escolar que llevó su nombre.

En consecuencia, el propio general José Miaja y su apellido rebosan en referencias a las izquierdas, pero el olvido ha cundido más que la memoria.

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