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El nuevo callejero despista a la ciudad

Los ovetenses califican de "lío" y "gasto inútil" el cambio de nombre de 21 vías, mientras que la primera comisión de Memoria Histórica y la oposición hablan de "maquillaje político"

El nuevo callejero despista a la ciudad

Ya es oficial. La Junta de Gobierno ha dado luz verde al cambio de nombre de 21 calles de la ciudad para cumplir con la ley de la Memoria Histórica; la primera impresión de los ovetenses es que se convertirán en un quebradero de cabeza, que la sustitución de placas será un derroche para las arcas y que ocasionarán un gasto extra a los afectados por tener que modificar su dirección. Más crítico aún es el PP y los miembros de la primera comisión de Memoria Histórica (designada por Gabino de Lorenzo y que ahora no ha participado en el proceso). Califican la elección de los nombres como "maquillaje político" y señalan su "marcado carácter republicano".

Finalmente han quedado fuera de esta renovación la Colonia Ceano, la Colonia Guillén Lafuerza, el Grupo José Antonio y el Jardín de los Reyes Caudillos porque no están registrados oficialmente en el nomenclátor de Oviedo. Es decir, se llaman así popularmente. Aunque en un primer momento el tripartito puso sobre la mesa otros nombres.

El Ayuntamiento ha aprobado el cambio pese a la abstención de IU, que decidió maniobrar así porque no compartía los criterios fijados por el Alcalde sobre la prohibición de dar a las vías el nombre de políticos, militares o personas vivas. "Nuestra abstención es un voto de conciencia y coherencia, sabíamos que se iba a aprobar igualmente el cambio", explicó ayer la portavoz del IU, Cristina Pontón. Por su parte, Wenceslao López defendió con vehemencia el nuevo callejero. "Había 21 calles que tenían nombre de personas indignas porque habían impulsado un golpe de Estado, apoyado la dictadura o perseguido a quienes defendían la libertad", dijo el Alcalde durante la inauguración del nuevo tramo de la Senda Verde. En la misma línea, pero durante la presentación de un programa cultural para el concejo en la plaza del Paraguas, la primera teniente de Alcaldía, Ana Taboada, puso el acento en la inclusión de once nombres femeninos en el callejero y aseguró que la elección no había sido arbitraria, sino "completamente motivada".

Poco después de la aprobación de los cambios en Junta de Gobierno, el PP afeó la conducta al tripartito. Así, para el concejal Gerardo Antuña, el gobierno ha creado una polémica que no estaba entre las necesidades de los ovetenses, "por no hablar de los gastos de papelería que supondrá para los vecinos o empresas asentados en esas calles". También los miembros de la antigua comisión de la Memoria Histórica criticaron con dureza los cambios. Sólo la cronista oficial de Oviedo, Carmen Ruiz-Tilve, fue más comedida al afirmar, por ejemplo, que "Federico García Lorca siempre merece una calle, pero a los ovetenses les va a costar acostumbrarse". Buena parte de esa comisión , como el periodista y escritor Esteban Greciet; el historiador, Javier Fernández Conde; la catedrática emérita de Lengua Española; Josefina Argüelles; o el historiador local Emilio Campos rechazan los nuevos nombres porque ven en ellos un ánimo "guerracivilista de bandos políticos", tal y como afirma Greciet.

Los que han decidido pasar a la acción en lugar de quedarse a ver cómo cambian las placas de las calles son los residentes de la plaza de la Gesta, agrupados en la Plataforma Vecinal Pro Plaza de la Gesta (que pasará a llamarse plaza del Fresno). Volverán a recoger firmas contra la modificación pese a que ya habían presentado un total de 1.656 y le echan en cara al Alcalde haberles dado falsas esperanzas sobre el mantenimiento del todavía nombre de la plaza en una carta fechada en diciembre del año pasado. "La palabra del Alcalde vale menos que un billete de Monopoly", dice su portavoz, Salomé Suárez.

Los ovetenses lamentan los inconvenientes que traerán consigo los cambios en el buzón o DNI. "Me parece un paso atrás. Al ciudadano le van a hacer cambiar toda la documentación y eso lleva gastos", destacó el taxista Luis Alberto Frade, para quien "al principio habrá que recurrir a los antiguos nombres". "Nos van a volver locos", lamentaba Ana Tapia en la calle Yela Ultrilla que pasará a llamarse Arquitectos Galán. "Conocemos las calles por sus nombres de siempre, ahora habrá lío". En la Plaza de la Gesta que pronto será del Fresno, Laura Feliz se mostró de acuerdo con esta tesis. "Pasará lo mismo que con Intu Asturias. ¿La gente como lo sigue llamando? Pues Parque Principado", comentó para pedir después que el callejero se actualice rápidamente para que los visitantes no tengan problemas. Los estudiantes Julia González y Francisco López paseaban cerca de lo que pronto se conocerá como Trece Rosas pero que aún es Coronel Aranda. La primera se mostró a favor de la medida: "Hay gente que sufrió mucho durante el franquismo". El segundo, también defendió los cambios: "Hay algunos de esos escritores que son más relevantes que quienes antes daban nombre a las calles".

Uno de los incluidos es Federico García Lorca que sustituirá en la placa a Calvo Sotelo, donde vive Jesús Álvarez, al que le molesta especialmente la retirada del nombre que durante años le ha traído las cartas hasta el buzón. "No tuvo nada que ver con el franquismo", lamentó para agradecer que Lorca tome el relevo: "Menos mal que no nos han puesto a Josef Stalin o Fidel Castro". "Hay calles a las que se le están poniendo nombres del otro bando y eso me parece mal", coincidió Marco Antonio Cabrero quien se mostró a favor de que Gloria Fuertes también tenga calle. "Lo que no me gusta es que haya cambio. Lo que pasó es historia y ya no afecta a nadie".

"Charles Darwin me gusta más que Alférez Provisional", dijo Marta García, a favor de que "retiren las calles a los militares franquistas. Algunos problemas añadidos tendrán los comercios. "Les daremos a los proveedores la dirección nueva pero seguiremos diciendo Marcos Peña Royo", comentó Soraya Lana, al frente allí de una frutería. A otros, como a Paola Nieto, simplemente no les parece el momento adecuado. "Por culpa de la crisis hay mucha gente que los está pasando mal y hay muchas cosas más urgentes que atender que ponerse a cambiarle el nombre a las calles".

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