11 de diciembre de 2016
11.12.2016

El belén cobra vida en San Juan

La basílica exhibe un nacimiento didáctico con figuras móviles y una docena de escenas bíblicas animadas con luz y sonido, obra del ovetense Luis Botella

11.12.2016 | 01:38
El belén cobra vida en San Juan
El público, ayer, durante la representación del belén móvil de la iglesia de San Juan.

"Algunos dicen que la Navidad es la dulzura del pasado, el valor del presente y la esperanza del futuro, pero lo importante es el nacimiento de Jesús". Así comienza la narración -locutada y grabada- del belén que exhibe la basílica de San Juan y que cobra vida los martes, jueves y sábados a las 18.30 horas gracias a l trabajo e ingenio del ovetense Luis Botella, un profesor ya jubilado y belenista de corazón. El nacimiento es una secuenciación didáctica de los hechos que rodearon la milagrosa concepción y venida al mundo de Jesucristo. Consta de decenas de figuras artesanales -gran parte de ellas móviles- y de otras tantas escenas fieles a los textos del Evangelio o inspiradas en ellos que están animadas con luz y sonido.

El espectáculo dura media hora y el público puede seguirlo de pie o sentado junto a la instalación, montada en un lateral de la iglesia, cerca del altar. "Mira, mira, está bajando un ángel". Un niño le comentó ayer a su madre por lo bajo lo que estaba viendo sin apartar la mirada del belén. En aquel momento, el de la anunciación, el arcángel San Gabriel le desvela a María que va a ser madre. La figura desciende lentamente desde el cielo y vuelve a emerger más adelante del interior de una roca para hablar con un meditabundo José.

El párroco de la basílica, Javier Suárez, está orgulloso del belén articulado. "Es un lujo tenerlo aquí. Luis Botella contó con la colaboración de varias personas y tardaron cerca de mes y medio en montarlo dentro de la iglesia". Más de 150 personas asistieron a la inauguración el jueves pasado y un buen número de visitantes acudió ayer a la segunda sesión.

Botella ha ido perfeccionando este nacimiento. Comenzó instalándolo sin efectos ni movimiento en la iglesia del Cristo de las Cadenas -de la que fue párroco Javier Suárez- y luego lo trasladó a a calle Doctor Casal. Ahora se pone los mandos del mecanismo eléctrico que da vida al nacimiento durante la media hora que dura la función para apretar las teclas que muestran el bautismo de Jesús o la inscripción en el censo de María y José.

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