El director de la Real Academia Española (RAE) dedicó su conferencia de ayer en la Cátedra Emilio Alarcos Llorach a dos poetas del continente americano, ambos "referencias literarias ineluctables". Walt Whitmann y Rubén Darío, -de este último se conmemoran los 150 años de su nacimiento- protagonizaron su discurso. Al primero se refirió como al "gran nacionalista" americano, con su "optimismo democrático" y su adhesión al "ideal americano". Villanueva apostilló, aludiendo a los últimos acontecimientos en los Estados Unidos, que "hoy está siendo sometido a una gran contradicción". Del nicaragüense destacó su enorme capacidad vital y creativa, que le permitió dejar una vasta obra y viajar por varios continentes a pesar de haber fallecido a los 49 años. Rubén Darío es, según Villanueva, un poeta colorista y musical pero también capaz de aplicar "su mirada como un escalpelo" sobre la realidad. Con sus versos sobre "las terribles condiciones" de vida en las grandes urbes de los Estados Unidos, destacó Villanueva, "inauguró la poesía contemporánea de la ciudad".

Lo primero que Darío Villanueva hizo ayer al tomar la palabra, después de los halagos que le dedicaron las otras cuatro personas sentadas a la mesa, fue recordar a su padre, asturiano y que, según contó riendo, siempre le recomendaba no desmentir los elogios que le dedicaran. "Estoy muy feliz de volver a una tierra que considero mía, donde están los recuerdos de mi primera niñez", aseguró el director de la RAE. Luego tuvo palabras de reconocimiento para Emilio Alarcos Llorach, académico y padre de la gramática moderna. De él dijo haber aprendido a enfrentarse a la lectura de la poesía "como a un prodigio de expresión lingüística".

Entró en materia hablando de Rubén Darío, del que dijo, parafraseando a Antonio Machado, que "sus versos perduran porque son realmente palabras esenciales en el tiempo". Y luego comparó su vida y su trayectoria literaria con la de Miguel de Cervantes, que estuvo de centenario el año pasado. "Cervantes quiso renacerse como americano, sin conseguirlo", porque nunca pudo emprender viaje a las Américas, y tuvo que conformarse con el Mediterráneo; Rubén Darío, sin embargo, "fue un auténtico escritor cosmopolita" y en su poesía recogió los cambios técnicos y culturales de su época y "la modernización del mundo". Villanueva citó al poeta José Emilio Pacheco, que afirmó en su día que "cuanto se escribió en el siglo XXI hubiera sido inconcebible sin él".

El acto de ayer estuvo presidido por el rector de la Universidad de Oviedo, Santiago García Granda, que pidió al director de la RAE que continúe "protegiendo el futuro de la palabra". El Rector, de pasada, expresó su confianza en que la página web de la Casa Blanca en castellano sea reabierta.

Emilio Martínez Mata, catedrático de Literatura y director del Grupo de Estudios Cervantinos, intervino también y se refirió a Darío Villanueva como a "una de las más importantes figuras de la crítica literaria europea".

Hablaron la secretaria académica de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Oviedo, Alejandra Moreno, y la directora de la Cátedra Emilio Alarcos, Josefina Martínez, señaló que Emilio Alarcos se refería a Darío Villanueva como a "un viejo joven" y le agradeció su "contribución al estudio de la obra alarquiana".

Josefina Martínez sorprendió al público congregado en el Aula Magna de la Universidad, donde se celebró la sesión académica, cuando en medio de su discurso mandó callar al Rector, que comentaba algo en bajo, con un sonoro: "¡Escucha!". La salida de la catedrática emérita fue recibida con una gran risotada general.