24 de febrero de 2017
24.02.2017

"Imran era la alegría de nuestra casa", dice la abuela materna del niño asesinado

La madre de la acusada declara que su hija jamás reconoció que su novio la maltratara, "aunque yo sabía que David le había dicho 'mora de mierda'"

24.02.2017 | 02:03
"Imran era la alegría de nuestra casa", dice la abuela materna del niño asesinado

"Imran era la alegría de nuestra casa". La abuela materna del pequeño asesinado cuando tenía 21 meses y arrojado dentro de una maleta junto a las vía del apeadero de La Argañosa, prestó ayer declaración por videoconferencia desde Estepona (Málaga) para que el jurado popular pudiese verla y oírla en la Audiencia Provincial de Oviedo. Una traductora de árabe facilitó la labor al trasladarle las preguntas del Fiscal, la acusación particular, la abogada de Fadila (la madre del niño) y el abogado de su exnovio, David F.

A preguntas de los letrados, la abuela de Imran aseguró que su hija jamás reconoció que su pareja la maltratara. "Le decía si le pasaba algo y se quedaba callada". Para añadir a continuación que ella sabía a ciencia cierta que "David le había dicho a Fadila 'mora de mierda'".

La acusada vivía con su familia en Málaga antes de quedarse embarazada y luego dejó la vivienda porque su hermana pequeña sentía celos del bebé. A los pocos meses conoció a David y se lo presentó a su entorno. Después, se trasladaron a Oviedo, donde él trabajó en un taller. "David no quería a mi nieto, pero nosotros sí", concluyó la abuela en el juicio. Ella fue la única familiar de Fadila que habló ayer ya que el padre de la joven se negó a hablar en el último momento y bajo el amparo de la ley, que le exime.

En la misma línea que la abuela materna del niño declararon desde Estepona dos amigas de Fadila; una compañera del Instituto y una chica que trabajó con ella en Cruz Roja, ambas como voluntarias en la distribución de alimentos. La describieron como "una chica buena y cariñosa" que ayudaba en lo que podía.

Los incidentes judiciales

Uno de los últimos testimonios de la jornada fue el de una peluquera de León que avisó a la Policía Nacional al reconocer a los acusados cuando entraron a pedir cita a su negocio estando en busca y captura. La testigo había solicitado prestar declaración sin ser reconocida, es decir, de forma que el jurado popular sólo pudiese oírla, pero no verla en la pantalla. "Es inaudito. No me había pasado en 32 de experiencia. El jurado debe ver las reacciones de los declarantes. Esa solicitud es inviable. Que se ponga ante la cámara", dictaminó la magistrada. Y cuestión zanjada.

En realidad, la jornada había empezado de manera atípica porque el sistema de grabación de la sala de vistas se estropeó. Ante la imposibilidad de grabar la sesión, la juez suspendió la vista hasta que los técnicos informáticos del Principado lo solucionaron.

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