07 de marzo de 2017
07.03.2017

La obra en la Catedral obliga a hacer cambios en la última procesión de la Semana Santa

El andamiaje para la rehabilitación de la fachada, que empezó a instalarse ayer, impedirá el paso del Resucitado

07.03.2017 | 01:39
La fachada de la Catedral que da a la Corrada del Obispo, ayer, a medio andamiar.

Con la instalación del andamiaje empezaron ayer las obras en las fachadas de la Catedral que dan a la Corrada del Obispo y al Tránsito de Santa Bárbara. En esos muros se han producido en los últimos años varios desprendimientos y el Cabildo, que es quien promueve y paga la obra, llevaba ya tiempo anunciándola. Los andamios, con una parte volada para permitir el acceso de vehículos de emergencia, no dejan espacio para el paso del Resucitado, que es la procesión que, saliendo de la Catedral, cierra la Semana Santa Ovetense, así que para mantenerla habrá que modificar su recorrido.

Está previsto que las obras duren tres meses. El 16 de abril, cuando la Junta de Hermandades y Cofradías de Semana Santa de Oviedo debe salir con el paso del Resucitado por el Antiguo, el trabajo aún no habrá acabado. La imagen del Resucitado, por sus dimensiones, difícilmente podrá salir por la puerta del claustro, ni pasar bajo el andamio por el Tránsito de Santa Bárbara. Cabe la posibilidad de que salga por la fachada principal del templo, modificando su recorrido.

Mientras la Junta de Hermandades y el Cabildo de la Catedral buscan una solución, la rehabilitación de la fachada de la Corrada del Obispo toma forma. Ayer a primera hora de la mañana los operarios de la empresa asturiana Artecdos Arquitectura Técnicas de Restauración y Construcción emprendieron el montaje de los andamios.

Con la restauración de las fachadas que encierran el claustro gótico, la Catedral retoma el plan director redactado en 1997 por los arquitectos Jorge Hevia y Cosme Cuenca. El primero está al frente de la dirección de obra.

El pasado mes de septiembre, antes de las fiestas de San Mateo y como precaución ante nuevos desprendimientos, fueron retirados los elementos más inestables de la fachada. Todos ellos fueron guardados, junto a los que habían caído anteriormente, y serán reutilizados en la restauración, reintegrándolos o usándolos en las pruebas petrológicas.

Las obras están presupuestadas en unos 50.000 euros, que corren íntegramente a cuenta del Cabildo.

La que acaba de empezar es la vigésima cuarta actuación acometida en el marco del plan director de la Catedral, que comenzó con la reparación del rosetón del brazo norte del transepto.

La actuación que se va a acometer en San Salvador es muy similar a la que acaba de realizarse en la iglesia de San Isidoro, ejecutada por la misma empresa de restauración.

La obra consistirá en "sellar" la piedra de la fachada, reintegrar el material donde sea posible, proceder a rejuntear los sillares, proteger los planos más sobresalientes con chapa de zinc y tratar las áreas con labras escultóricas, como escudos y otros elementos decorativos, con algún producto hidrofugante. En esta rehabilitación se recurrirá a técnicas de vanguardia para tratar la piedra y repeler el agua, que es la que causa los mayores daños en los muros de la Catedral. La más novedosa será la técnica que se aplicará para repeler el agua en la superficie, con nanopartículas de óxidos cerámicos, que consigue que la piedra rechace el agua, pero permitiéndola transpirar.

Previamente a la aplicación de cualquier tratamiento, un equipo de petrólogos, con una larga experiencia en trabajos en la Catedral, realizará un estricto control de calidad para evitar cualquier tipo de problema.

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