08 de marzo de 2017
08.03.2017

Un sierense de 44 años, primer asturiano con un corazón artificial

El sistema de asistencia ventricular, colocado en el HUCA, tiene una larga duración y permite una vida relativamente normal

08.03.2017 | 20:51
Un sierense de 44 años, primer asturiano con un corazón artificial

Un vecino de Pola de Siero de 44 años se ha convertido en el primer asturiano al que se implanta un "corazón artificial" de larga duración. La intervención se llevó a cabo el pasado día 1. El paciente, que sufría una miocardiopatía dilatada, continúa ingresado en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) y evoluciona de forma favorable.

Después de varios meses de preparación, y de espera por los dispositivos electrónicos, el complejo sanitario ovetense ha conseguido poner en marcha un procedimiento concebido para enfermos muy graves que requieren un trasplante de corazón pero que, por diversas razones, aún no pueden recibir un nuevo órgano.

Los denominados corazones artificiales son, en realidad, sistemas de asistencia ventricular cuyas aportaciones novedosas radican en su larga duración y su portabilidad (el paciente puede hacer una vida relativamente normal una vez que le ha sido implantado el equipo). Mediante un sistema rotor, la máquina bombea sangre por el exterior del corazón a través de una cánula.

El objetivo del área del Corazón del HUCA de implantar corazones artificiales ya había sido anunciada en junio del año pasado. Desde entonces, fueron cumplimentándose los trámites para que la Administración sanitaria formalizara la adquisición de los pequeños aparatos, cuyo precio se sitúa en el entorno de los 90.000 euros cada uno. La comisión que evaluó la compra tuvo que elegir entre las ofertas de dos casas.

A priori, los cardiólogos del centro sanitario de La Cadellada prevén implantar cada año cuatro o cinco de éstos dispositivos. Los especialistas asturianos disponen de una amplia experiencia con las asistencias ventriculares de larga duración. Meses atrás declararon a este periódico que los resultados observados eran "muy satisfactorios". Por entonces estaban trabajando en la preselección de los pacientes adecuados.

El perfil más habitual para recibir una asistencia ventricular es un paciente con una enfermedad cardiaca que, además, sufre algún problema en otra zona del organismo que debe ser curado y que impide hacerle un trasplante a corto plazo. Un ejemplo: un enfermo coronario que ha sufrido recientemente un cáncer, circunstancia que impide trasplantarlo, porque la acción de la medicación inmunosupresora (para evitar el rechazo) mermaría sus defensas y generaría un riesgo de que el tumor reapareciese.

Las asistencias ventriculares de larga duración no tienen demasiada trayectoria en España debido a que el elevado número de trasplantes cardiacos que se realizaban no las hacían necesarias. Pero este ritmo trasplantador se ha reducido por causa de la menor disponibilidad de órganos donados. Además, gracias a los avances tecnológicos registrados en los últimos años, éstos dispositivos garantizan varios años de funcionamiento, presentan un tamaño que los hace portables (las baterías permiten que el paciente disponga de dos horas y media de autonomía para moverse por la calle) y propician que entre siete y diez días después de la cirugía para implantarlo el enfermo pueda irse a casa.

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