María Ángela García nació en Turón y es la tercera de cinco hermanos. Fue a la escuela hasta los 14 años y ayudó en casa hasta que se casó con Sabino Suárez en 1948, a los 24. Hace un mes justo que cumplió 93 y desde ayer es la abuela de Ribera de Arriba, el concejo donde vive desde que Sabino, facultativo de minas ya fallecido, empezó a trabajar en la central térmica de Soto de Ribera. Ayer, María Ángela recibió un montón de regalos y, lo más importante, recogió el cariño de sus vecinos. Había más de 200. A la abuela le acompaña un abuelo, nombrado también ayer en un emocionante acto en el polideportivo del colegio público Pablo Iglesias. Es Santiago Merino, de 86 años, que nació en Villablino y lleva en Ribera de Arriba desde 1975, cuando, casado de ir de destino en destino, eligió Soto Rei, donde se jubiló en 1992. Antes, en El Entrego, había conocido a Carmen Fernández López. Con ella se casó en 1962.

Ninguno de los dos nuevos "Abuelos del año" en Ribera de Arriba se conocía antes de ser elegidos ayer, en atención al padrón municipal. Estaban tranquilos y agradecidos por el homenaje, y así se lo hicieron saber a sus vecinos, que los recibieron con un cariñoso aplauso.

La Banda de Gaitas "Soto Rei" puso las notas musicales del folclore asturiano y "Cum Laude Música Simpática" fue el encargado de arrancar del público las carcajadas con un original y divertido show.

Y como llegaba la hora de la merienda, todos los asistentes pudieron disfrutar de abundantes productos asturianos y también de chocolate con churros.

"Hace casi cuarenta años que venimos haciendo este homenaje a nuestros vecinos de mayor edad y, la verdad, año a año nos vamos superando y preparando mejor este evento que tanto gusta a todos los vecinos", comentaba José Ramón García, el alcalde de Ribera de Arriba, que no se cansó de recoger felicitaciones de sus vecinos.

Las distintas asociaciones del concejo, instituciones locales y regionales y empresas colaboraron con los regalos para los "Abuelos del año".