14 de junio de 2017
14.06.2017

Y al final... todo quedó en un susto

Mañana de tensión en un barrio de Oviedo por un paquete sospechoso

14.06.2017 | 09:13
Y al final... todo quedó en un susto

Al final todo se quedó en un buen susto, pero a muchos vecinos del barrio de Otero se les atragantó esta mañana el desayuno al ver la zona acordonada y llena de coches de Policía. Un "paquete sospechoso" localizado en los bajos de un vehículo estacionado frente a la central de Radio Taxi Principado, a la altura del número 3 de la calle Otero, provocó que saltaran las alarmas y que las fuerzas del orden acordonaran la zona para comprobar si se trataba de algún tipo de artefacto explosivo. La zona estuvo cerrada al tráfico y a los peatones alrededor de hora y media, desde las siete y cuarto de la mañana "hasta las ocho y media o nueve menos cuarto, más o menos", explica uno de los trabajadores que avisó a la Policía.

Y es que fueron los propios operarios de la central de llamadas de la empresa de taxis los que vieron el paquete en un Fiat Stilo de color negro. Eran las siete menos cuarto de la mañana y no dudaron en descolgar el teléfono para avisar. "Era bastante grande y estaba encintado. No nos dio buena espina y decidimos llamar a la Policía". Los efectivos no llegaron al momento, "tardaron como una media hora", y al llegar las patrullas tomaron la decisión de esperar a los Técnicos Especialistas en Desactivación de Artefactos Explosivos (TEDAX)

A través de la matrícula del coche, la Policía ya había localizado al propietario del vehículo, que llegó al lugar de los hechos "cuando ya estaba todo el lío montado". Él mismo, según testigos presenciales, les dijo a la los agentes que el día anterior había tenido un problema y que el coche "perdía aceite" por la zona del tubo de escape. Para darle una solución temporal al problema decidió colocar "una especie de recipiente" que encintó a los bajos del coche con el fin de frenar el vertido. Eso fue lo que puso en alerta a los barrios de Otero, San Lázaro y a media ciudad, ya que "todo el mundo está hablando de lo mismo", señala Teresa Zabala, una mujer que reside en la zona.

Negocios cerrados, trabajadores que llegaron tarde al trabajo al no poder sacar sus coches de los garajes... Al final todo fueron molestias, pero en la zona se llegaron a vivir momentos de tensión. "Es lógico que tuviésemos miedo según están las cosas. Estamos viendo atentados a diario en la televisión", explica otra vecina de Otero.

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