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FERNANDO PEDREGAL CANGA | Profesor de educación física, pionero del método pilates en asturias

"De pequeño, venir a Oviedo desde Granda era una auténtica fiesta"

"Por semana me encanta callejear con calma por la ciudad y sentarme en alguno de los muchos lugares especiales que me encuentro"

Fernando Pedregal Canga.

Fernando Pedregal Canga, lleva el amor al deporte en los genes. Nació en 1970 en Granda, (Siero), de donde es la familia de su madre (la paterna es de la vertiente ovetense de Colloto) pero al estar tan cerca de Oviedo siempre estuvo muy vinculado a la ciudad, a la que acudía con sus padres para hacer todo tipo de compras y gestiones. Fernando Pedregal, uno de los precursores en Asturias del hoy famoso método Pilates, tiene claro que no cambiaría Oviedo por nada.

Aquellas tardes de compras infantiles. "Uno de los mejores recuerdos que tengo de la infancia es el de aquellas tardes en las que con mis padres y mis hermanos veníamos desde Granda a Oviedo para comprar zapatos en Chavalín, que estaba en la calle Uría. De pequeño la tienda me parecía enorme. Con el paso de los años volví a entrar y ya no la veía tan grande. Venir a Oviedo era como una fiesta. Veía todas esas cosas que no había en el pueblo, por ejemplo la osa Petra del Parque San Francisco, una de esas cosas que marcó a los niños de mi generación. Mi madre era muy buena costurera y también íbamos a comprar telas a La más Barata, en Cimadevilla. Mi padre trabajaba en Hidroeléctrica del Cantábrico y me llevaba a ver la fábrica en la calle Paraíso. Mis fiestas también eran las de Oviedo. El desfile del Día de América en Asturias no me lo perdía por nada, y ahora tampoco. De hecho, estoy deseando verlo el próximo martes".

El colegio rural y la temprana pasión por el deporte. "Hasta sexto de EGB estudié en el colegio rural de Granda, con niños y niñas de todas las edades. Después pasé por otros centros, como el colegio de La Corredoria. Otro curso me tocó en El Berrón, (Siero). En el pueblo jugué en la calle todo lo que quise. De pequeño hacía baile asturiano, se me daba muy bien. Pero mis amigos se reían de mi y acabé dejándolo. También empecé judo. La cosa tiene su historia. Somos cuatro hermanos y soy el tercero. Los mayores eran karatekas y yo hice judo por llevar la contraria o tal vez, por no medirme con ellos. Llegué a competir en colegios y gané alguna medalla, sin más. Lo dejé porque me agobiaba el estrés de la competición. Estuve un tiempo sin entrenar, pero pronto volví. Mi hermano mayor montó un gimnasio en Colloto, así que tenía muy fácil entrenar. Un buen día faltaba el profesor y tuve que dar una clase; lo pasé fatal. Un poco más adelante, y por seguir la tradición familiar de mi padre y hermanos, estudie electricidad en la Fundación Masaveu. Soy maestro industrial en máquinas eléctricas. Llegué a trabajar un año en el sector, pero no me convencía, me gustaba mas el deporte. La afición por la vida sana me viene de mi padre, Manuel. Siempre se ha cuidado mucho. Es un hombre de pueblo, pero muy culto e inteligente, igual que mi madre. Mi familia es humilde pero siempre nos ha inculcado buenos hábitos, algo que les agradezco mucho".

El accidente de moto y la carrera de Magisterio. "Mi pasión eran y son las motos. Para competir había que salir de Asturias y era muy caro, siempre tuve esa espina dentro. La oportunidad me llegó de mayor en la carrera urbana de La Bañeza. Me salió fatal. Después fui a alguna carrera menor. En 2014 me lo tomé más en serio e hice el campeonato manchego de velocidad. En 2015 quedé tercero en la categoría 250 sport. Tuve un accidente y di un giro a mi vida. Fue cuando decidí que quería dedicarme al deporte y dejar la electricidad. También me presenté a bombero y saqué muy buena nota en las pruebas físicas, pero como apenas tenía tiempo para estudiar suspendí el examen teórico. Después caí en la cuenta de que había dejado muy pronto las aulas y me apunté a la prueba de acceso a la Universidad. Aprobé. Me matriculé en Magisterio por Educación Física. Me pagué la carrera y me fue muy bien. Luego empecé a trabajar en el mejor gimnasio que había en Oviedo. Conocí al que fue mi socio y con mi hermano Manuel, que era profesor de kárate, a finales de los noventa, conocimos el método Pilates que acababa de llegar a España. Nos formamos y decidimos montar un centro pequeño. En el primero estaban mi hermano y nuestro socio; en el segundo ya participamos los tres. Fue un exitazo. Pasamos tres años con lista de espera. Luego nos quedamos Manuel y yo".

Feliz con el trabajo diario. "Agradezco mucho a la gente su respuesta. Adoro mi trabajo. Llevo 25 años dando clase y voy feliz cada día al estudio. Toda esta felicidad sin duda, viene de la satisfacción de ver cómo mejora la salud de mis alumnos. Esa es mi motivación para seguir aprendiendo y trabajando".

Un buen embajador de Oviedo. "Por semana me encanta callejear con calma por Oviedo y sentarme en cualquier rincón especial de los muchos que atesora la capital. Siempre hago de guía turístico para las amistades que vienen de visita. Me gusta conocer la historia de Oviedo y contarla a los demás. Tenemos una ciudad muy saludable y tranquila, debemos estar orgullosos de ello".

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