Hilda Farfante es la protagonista de una historia desoladora: la de una niña que a los cinco años, de la noche a la mañana, ve desaparecer a sus padres, y que los busca y no los encuentra jamás. "La gente quiere que cuente cosas tremendas que nos pasaban a los niños huérfanos en la Guerra, aquellas penas, aquella soledad", explicaba ayer, después de haber recibido el premio con el que la Asociación Trece Rosas de Asturias se propone salvaguardar la memoria de aquellos años. Farfante no se detuvo en la dureza del relato y dejó paralizado al Auditorio, donde se celebró el acto, con sus lágrimas y su emoción, y hablando del cariño con la que la cuidaron las gentes de Boal y sus maestros. A estas alturas Farfante sigue sin saber dónde yacen sus padres, igual que sucede en muchas otras familias. Los hijos de las víctimas ya no tienen mucho tiempo para encontrarlas, así que ayer Hilda Farfante traspasó el testigo a los nietos. "Siempre que cruzo Asturias parece que a mí las fosas me están hablando, que los hombres que están en ellas me están gritando sus nombres. No los dejéis en las cunetas. Teneis una gran responsabilidad: haced justicia a esas fosas", les pidió.

Hilda Farfante dedicó el premio de la Asociación Trece Rosas -un diploma, un cuadro de María Jesús Aguilar y unas flores- a sus padres, Balbina y Ceferino y, aunque la suya es una historia para escuchar con un nudo en la garganta, ella la envolvió de ternura y ganas de vivir. Estudiar era todo su afán y contó que cuando el Ayuntamiento de Boal convocó unas becas de bachillerato para dos niños ella se plantó en el despacho del Alcalde, que le intimidaba por franquista y sobre todo por "lo grande y alto que era". Farfante le preguntó por qué no había becas para niñas y algo dijo o hizo que lo conmovió. Él se acercó hasta el colegio y en la convocatoria de las becas escribió a mano: "Dos becas para niños y una para niña". Gracias a ese gesto, Farfante estudió bachillerato y llegó a dirigir las Escuelas Aguirre en Madrid.

La victoria de Hilda Farfante sobre la adversidad son anécdotas como esa o como la de su llegada a Oviedo, con 14 años y con madreñas, y su profundo agradecimiento a las gentes de Boal, que la recogieron y la arroparon, y a la Asociación de Mujeres Progresistas del Suroccidente, que muchos años después la localizó, dándole "un hogar y un lugar donde volver". "¿Se preguntarán cómo puede una niña ser feliz en medio de aquella tragedia? Pues sí, puede", dijo Farfante.

A la entrega del premio, que presidió Laura Díez, de la Asociación Trece Rosas, asistió el Alcalde de Oviedo, Wenceslao López, varios de los concejales del PSOE y Rubén Rosón, de Somos, entre otros. También estuvo el nuevos secretario general del PSOE en Asturias, Adrián Barbón.

Antes de acabar el acto la Asociación Trece Rosas sorprendió con un sencillo homenaje a María Josefa Fernández Fonseca, hija de un guerrillero.