16 de enero de 2018
16.01.2018

"Ojalá volvamos a vernos un día en ese cielo del que hablan", lloran los amigos de Junior Varela

Honda desolación entre la familia y los asistentes al funeral del joven fallecido el pasado sábado en accidente de moto

16.01.2018 | 01:40
De arriba abajo, la madre de Junior Varela abrazada a la urna con las cenizas de su hijo, ayer a la salida del funeral en la basílica de San Juan; la iglesia durante el funeral; el padre del joven, recibiendo el pésame antes de entrar a la misa, y una foto de Junior Varela.

Si el cariño se midiera en lágrimas podría decirse que Junior Varela Mena se ha ido dejando tras él un océano de afecto. Ayer, en la basílica de San Juan El Real, donde se celebró el funeral por el joven de 23 años fallecido el pasado sábado en Oviedo en un accidente de moto, no cabía más pena ni más llanto. Junior Varela Mena deja a dos familias sumidas en el desconsuelo: la suya, por descontado, y la de su novia, que ayer, durante la misa, se mantenía en pie apoyada en su madre. Quedan atrás también innumerables amigos, que ayer prometieron fidelidad a su memoria. "Estarás entre nosotros hoy, mañana y siempre", se despidieron de él al acabar la misa, subiendo al altar para leer sus últimas palabras para el compañero muerto. "Nos sentimos tristes pero, si los amigos se pueden contar con los dedos, nos sentimos orgullosos de que nos contaras entre los tuyos", siguieron, y "te vas demasiado pronto; ojalá algún día volvamos a vernos en ese cielo del que hablan". "Todos contábamos contigo", confesaron, aún descolocados por la inesperada pérdida de Junior.

Junior Varela Mena se dejó la vida al estrellarse contra una farola en las inmediaciones del estadio Carlos Tartiere. El joven no pudo controlar su moto, de gran cilindrada y que conducía sin tener aún el carné y sin seguro. Mañana tenía que examinarse para obtener el permiso. Su funeral se celebró ayer por la tarde y fue uno de los más concurridos que se recuerdan en San Juan, con el interior y la plaza llenos de gente.

Entre ella había muchos jóvenes, amigos de Junior Varela Mena y de su novia, Elena Alonso. El párroco, que ofició las exequias, admitió durante su homilía que nunca había visto tantos en su iglesia y aprovechó para pedirles que tengan "cuidado con la vida", que sean "responsables y conscientes, porque la tragedia destroza a muchas familias". Les explicó que "la vida es frágil, como un tesoro en una copa de cristal".

La ceremonia religiosa comenzó puntualmente, con Claudia Mena y Rodolfo Varela sosteniéndose mutuamente en un abrazo, en la primera fila reservada para la familia, y junto a su hija pequeña, Claudia. Ante el altar, junto a un cirio encendido, fueron depositadas las cenizas de Junior. Desde su asiento, su madre se giraba de vez en cuando, buscando con la mirada a la novia del muchacho, que ocupaba un lugar un poco más atrás con su familia y que estaba desconsolada.

No faltaron lágrimas para nadie. El padre del joven fue recibiendo a la familia y los amigos a la puerta de la iglesia, con cierta calma al principio y a última hora sollozando. Su esposa llegó después, devastada, y apenas se detuvo antes de entrar a la iglesia.

El párroco de San Juan, Francisco Javier Suárez, dedicó a Junior Varela Mena una homilía especialmente cariñosa. Contó que las monjas del colegio de la Milagrosa, donde había estudiado, le habían hablado de lo buen niño que era y lo mismo comentaban sus compañeros de la Escolanía de Covadonga: que era "un buen chaval".

"Uno se siente impotente ante semejante pena: la que causa la muerte de un joven de 23 años", admitió el cura, y lo describió como "un hombre joven, lleno de vida y de ilusión".

Junior Varela Mena había nacido en Colombia, el país de su madre, y llegó a Asturias con dos años. Aquí había transcurrido su vida desde entonces y aquí se estaba labrando el futuro, con su negocio y los planes con su novia. Todo desapareció en un instante. "¡Cuánta ilusión había puesto en aquella moto!", imaginó el sacerdote, que hablando desde su fe acabó por asegurar, dirigiéndose a todos los que quieren a Junior, que "todo lo bueno que había en él, lo justo, lo que se esforzó, lo que quedó a medias y lo que no pudo ser alcanzará un día su plenitud".

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