29 de enero de 2018
29.01.2018
La presencia de un depredador sexual en la ciudad

La novia del "violador del estilete" sale en su defensa: "Nunca me faltó al respeto"

La pareja de Félix Vidal asegura que está rehabilitado y achaca la denuncia a los problemas psiquiátricos de la víctima, con la que compartían piso

29.01.2018 | 01:23
La Policía Nacional detuvo al "violador del estilete" el martes por la mañana junto al edificio de la Cruz Roja, en la calle Martínez Vigil, muy cerca de la vivienda que compartió con la denunciante.

"Llevo casi dos años de relación con Félix y nunca me faltó al respeto". Ese es el principal alegato de la novia del "violador del estilete" para defender que el hombre que pasó 32 años en la cárcel de Asturias por 54 violaciones hasta 2013 y está acusado de reincidir el pasado 22 de diciembre en Oviedo está rehabilitado. La mujer, que ayer atendió a LA NUEVA ESPAÑA para "tratar de aclarar la verdad", asegura que ambos compartieron piso en la zona del Vasco durante los últimos meses con la mujer que interpuso la denuncia el pasado lunes. Igualmente, niega la supuesta violación y achaca la demanda a "los problemas psiquiátricos" de la joven, de unos 25 años, de la que perdió la pista este mismo mes cuando fue ingresada "en un centro por su enfermedad", según su versión.

La novia de Vidal reconoce que éste llevó en coche a la víctima el 23 de diciembre a Moreda para ayudarla en su mudanza. Sin embargo, sostiene que el acusado realizó el viaje, no solo con la mujer, sino junto a un compañero de trabajo que puede testificar a su favor. Además, señala que ella misma se trasladó posteriormente a vivir con la supuesta agredida a su nuevo piso de la cuenca del Caudal hasta su marcha a un centro psiquiátrico a comienzos de enero y "en ningún momento" le comentó nada de una agresión.

Durante el tiempo que ambas mujeres convivieron en Moreda, "el violador del estilete" continuó viviendo en Oviedo por motivos laborales, según indica su compañera. "Trabajaba por las noches como vigilante en una empresa de toldos", explica para defender el escaso contacto que mantuvieron desde entonces el depredador sexual y la supuesta víctima de la agresión.

La mujer se entristece al recordar la detención del hombre el pasado martes, junto al edificio de la Cruz Roja, en la calle Martínez Vigil. "Da mucha rabia porque estaba rehabilitado y la gente que lo conoce sabe lo buena persona y trabajador que es", asegura la integrante de una pareja a punto de cumplir 24 meses de convivencia sin sobresaltos. "Nunca me faltó al respeto ni actuó de manera dañina", sostiene al mismo tiempo que se reconoce harta de ver a su novio en los medios de comunicación. "Lo que más me duele son los insultos y el odio en internet", admite.

Critica a la joven compañera de piso por no haber sido directa. "Se fue al centro y para nada esperábamos una denuncia tras semanas sin verla", indica la compañera del agresor sexual, gallego y de 55 años, ansiosa por conocer la versión de su novio. "No he podido hablar con él y lo poco que sé es por la prensa", comenta sobre el hombre que permanece detenido de manera preventiva en la cárcel de Asturias a la espera de ser juzgado.

La ovetense enamorada del "violador del estilete" ha vuelto a vivir al piso que compartió con la denunciante y con Vidal. Según algunos vecinos, la pareja abandonó el inmueble definitivamente hace un par de semanas con el argumento de trasladarse a Grado, si bien todo apunta a que su marcha se debía a la falta de dinero para hacer frente al pago del alquiler y continuaron residiendo en otro punto de la ciudad.

Minusvalía reconocida

Mientras tanto, la Policía Nacional continúa con las investigaciones. Fuentes del cuerpo confirman que la denunciante sufre problemas psiquiátricos y tiene reconocida una minusvalía. Eso no le impidió hacer vida normal y compartir vivienda con su supuesto agresor.

Las pesquisas se centran ahora en tratar de obtener pruebas sobre los hechos denunciados. El hecho de que la denuncia se produjese un mes después de la fecha en la que presuntamente se consumó la violación podría suponer un obstáculo a la hora de evaluar posibles daños. Los agentes llevan el caso con extremo hermetismo y discreción.

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