06 de febrero de 2018
06.02.2018

Mario Crespo reivindica a Menéndez Pelayo, "un genio sufriente y fieramente humano"

El profesor cántabro ha escrito la biografía del erudito y ayer en la Fundación Gustavo Bueno destacó sus orígenes asturianos

06.02.2018 | 01:46
Mario Crespo López, ayer, durante su conferencia en la sede de la Fundación Gustavo Bueno.

Elena FERNÁNDEZ-PELLO

A Mario Crespo López, historiador, filólogo y profesor en la Universidad de Cantabria, le bastaron un par de horas para que su auditorio en la Fundación Gustavo Bueno pudiera hacerse una idea del declinar social y personal de Marcelino Menéndez Pelayo (Santander,1856-1912). Lo describió como "un genio sufriente y fieramente humano" y lanzó una mirada sobre su vida, con sus éxitos académicos y sus viajes por Europa, sus amores, los desengaños intelectuales e ideológicos y las pérdidas que le abocaron a la soledad, la enfermedad y, a los 55 años, a la muerte.

Durante la lección que dio ayer en la sede de la Escuela de Filosofía de Oviedo, Mario Crespo se refirió a los orígenes asturianos de Menéndez Pelayo. Su padre. Marcelino Menéndez Pintado, había nacido en Castropol y su abuela paterna era de Oviedo, y el vínculo con Asturias no se debilitó.

Menéndez Pelayo sostuvo "desde muy niño un amor insobornable por los libros", según Crespo, hasta el punto de que éste opina que "su gran obra fue su biblioteca de Santander", cuyo cuidado encomendaba a sus hermanos siempre que tenía que salir de viaje. Los últimos años de su vida transcurrieron entre dos bibliotecas: la que él mismo reunió y la Nacional, que dirigió desde 1898 hasta su muerte en 1912.

Crespo se lamentó de los tópicos que envuelven y oscurecen la figura de Menéndez Pelayo. Ideológicamente lo presentó como "un liberal de pensamiento", "defensor de la tolerancia", neoconservador y peligrosamente afín a ciertos sectores de la Iglesia. De ese riesgo le advirtió su amigo Leopoldo Alas Clarín. Para el escritor ovetense Menéndez Pelayo resultaba inclasificable: decía que "no se parecía a nadie de su generación".

Mario Crespo habló del "gran apego a la cultura catalana y al catalán" de Menéndez Pelayo, que cursó parte de sus estudios en Barcelona. Contó que por su amplitud de conocimientos "hay quien le llama el Google de la época" y que periódicos contemporáneos, como "El Liberal" lo tildaban de "memorión".

Crespo subrayó que calificativos como "facha" aplicados a Menéndez Pelayo son extemporáneos y contó que, mirando el rostro esculpido en su sepulcro, alguien comentó eso: que tenía cara de "facha" sin saber que Victorio Macho, el escultor, había usado la misma máscara funeraria que en el de Pablo Iglesias.

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