09 de marzo de 2018
09.03.2018

El juez que tuvo que aprender a hablar

José Luis Casero relata su experiencia tras un cáncer de laringe: "Tenía que saber comunicarme para defender mi criterio en los pleitos"

09.03.2018 | 01:35
Desde la izquierda, los otorrinos César Álvarez, Carlos Suárez y Fernando López; Margarita Fuente (presidenta en Asturias de AECC), y José Luis Casero, ayer, en la Facultad de Psicología.

Es juez y, tras muchos años de ejercicio, se vio sin voz, sin capacidad de hablar. Se vio como desarmado. "En mi trabajo, esta situación es complicada", explica José Luis Casero Alonso, magistrado de la Audiencia Provincial de Oviedo, quien ayer ofreció su testimonio como enfermo en el marco de un curso de extensión universitaria acerca de la rehabilitación integral del paciente laringectomizado. "Al ser magistrado en la Audiencia, el sistema de trabajo consiste en que nos dan pleitos, el ponente tiene que estudiar los que le corresponden y hacer una propuesta de solución. Y eso se discute con los otros dos magistrados. Con lo cual, me encontré con que tenía que aprender a hablar para defender mi criterio en cada pleito que tenía delante", señala.

Todo había comenzado con lo que inicialmente parecía un pólipo y resultó ser un cáncer de laringe. "Entre 2007 y 2009, sufrí cinco operaciones: tres intervenciones generales y dos biopsias intermedias. La única solución al final fue quitarlo todo", relata el juez ovetense, quien no escatima elogios al equipo que lo atendió en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), pero confiesa que después de la operación se sintió "abandonado".

¿Cuál era el panorama? "En mi caso, se resume en esto: tienes un agujero para comer, que es la boca, y otro para respirar, que es el traqueostoma. La primera sensación cuando sales del hospital es de incertidumbre: te encuentras con una vida antes y otra después".

Sucede en ocasiones que, cuando peor se ponen las cosas, surge una especie de ángel que te saca del pozo. Así fue en el caso de José Luis Casero: "Tuve la suerte de que conocía a una logopeda, Marta Bretones, que empezó a enseñarme a hablar ya estando ingresado". Para un laringectomizado, la forma natural de salir de la incomunicación consiste en "hablar con el esófago, lo otro son cantinelas", indica el juez, quien abunda en su explicación: "Es un acto mecánico que hay que aprender. Se tarda más o menos, pero hay que aprender". Inició entonces una travesía del desierto para algo que de pequeño había aprendido de forma natural. "Tardé en aprender unos cinco meses. A los seis meses de la operación volví a trabajar", señala.

Pero una cosa es volver a comunicarse para "ir tirando" y otra que tanto el afectado como su entorno vayan adaptándose a esa nueva situación. El magistrado ovetense se lo tomó con paciencia y una cierta dosis de sorna: "No tienes potencia de voz. Hay mucho ruido en los bares: te callas y escuchas, que muchas veces para lo que hay que decir... La voz te la pisan siempre porque ellos hablan más alto que tú. Esperas, y así vas pensando mejor lo que vas a decir y lo dices de forma más ordenada, y a ser posible más calmada".

Otra línea de ataque que emprendió José Luis Casero fue "recuperar actividades que me gustan y que podía hacer": el atletismo y la bicicleta.

En paralelo, fue ganando terreno en la vida social. ¿Cómo? "No hablas tanto, pero tampoco hace falta. Dices lo que de verdad crees que es interesante. Y luego ¿cómo conquistas el espacio para hablar con tus amigos? Al principio, ellos te pisan, no se dan cuenta, no tienes nada que hacer, estás vencido. Ya se irán dando cuenta. Y con el tiempo, cuando empiezas a hablar, la gente guarda silencio y respeta tu limitación. Pero hay que dar tiempo", explica el juez de la Audiencia Provincial de Oviedo.

El curso de extensión universitaria lo dirigen César Álvarez Marcos y Fernando López, ambos otorrinos del HUCA. Las sesiones se desarrollan -desde el 8 de febrero hasta el 19 de abril- en el salón de actos de la Facultad de Psicología. Se dirigen a logopedas, enfermeros, médicos... "La cirugía y la supervivencia del cáncer de laringe han mejorado, pero la rehabilitación no ha alcanzado el nivel que se puede esperar. Ahora, los grupos de apoyo están dando un impulso muy importante", destaca César Álvarez Marcos. La delegación en Asturias de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) se ha hecho cargo de las actividades que venía desarrollando la Asociación de Laringectomizados de Asturias.

El Principado siempre ha registrado tasas muy elevadas de cáncer de laringe. En los últimos tiempos, la incidencia ha bajado de unos 250 casos al año al entorno de los 200. "Ahora los tratamientos son más conservadores, no se tira tanto de las laringectomías, y se utiliza la radioterapia y la quimioterapia, que también dan problemas a otros niveles que también hay que rehabilitar", precisa el doctor Álvarez Marcos. "La rehabilitación también ha mejorado", apostilla.

El aprendizaje narrado por el magistrado José Luis Casero tiene como finalidad adquirir voz erigmofónica, expresión técnica de eso que coloquialmente se denomina "hablar con el esófago". Consiste en "coger aire hacia dentro y no deglutirlo entero". Otra opción son las prótesis fonatorias, "que tienen una voz más fisiológica, porque utilizan el soplo pulmonar", indica César Álvarez Marcos. Y agrega: "Hay que buscar la solución más adecuada para cada persona".

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