16 de mayo de 2018
16.05.2018

Pablo Junceda: "El Martes de Campo es un verdadero canto a la vida"

El director general del Sabadell-Herrero pregonó la fiesta de la Balesquida en un Oviedo "bonito, limpio, paseable y visitable"

16.05.2018 | 03:59
Pablo Junceda, durante su pregón.

Oviedo celebra las fiestas de la Balesquida, organizadas por la Sociedad Protectora y que tendrán su día grande la próxima semana, el Martes de Campo, "un canto a la vida", en palabras de Pablo Junceda, director general del Sabadell-Herrero, que ayer pregonó las fiestas en el teatro Filarmónica.

Junceda, como "buen ovetense", así lo definió Willy Pola, directivo de la Balesquida y encargado de glosar al pregonero, tiene ese recuerdo del Martes de Campo, como "casi" el inicio del verano. Su relación con ese día es de "casis", confesó, " de muchos principios y algunos finales". "Se puede decir también que casi fue para los de mi generación el primer botellón que hicimos los jóvenes en aquella época", dijo.

Y en esos "casis" enmarcó aquellas visitas al Benidorm , el mítico merendero de la carretera del Cristo, donde el pregonero y sus amigos sentían "cierta confirmación de que casi éramos adultos".

Citas literarias

El pregón estuvo trufado de citas literarias sobre Oviedo, unas más benevolentes y otras más maléficas. Viajó de la Vetusta y la "olla podrida" de Clarín a Unamuno: "En Oviedo reina el humor del orbayu / que sólo cala a los bobos", por medio citó a Emilio Alarcos y ese "sociocentrismo" en el que los ovetenses tienen "una cuidada dedicación a mirarse el ombligo, lo que no les exime de cierta amplitud de horizontes". De Pérez de Ayala rescató "Pilares, la decrépita ciudad", que describe en "La pata de la Raposa", y de Francisco García Pavón, "una capital antigua que lucha por la vida manteniendo el bisoñé y la dentadura postiza". No les enmendó pero dijo que esas obras "reflejan una parte del todo y no el conjunto". En la parte de la balanza positiva aparecieron Josep Pla: "Una ciudad provinciana magnífica"; Azaña: "Oviedo es cómodo, fresco, tranquilo"; Baroja: "Oviedo, hermosa ciudad, con un parque frondoso, una gran catedral...". Junceda se queda con ese Oviedo "bonito, limpio, paseable y visitable".

Ese repaso personal y literario le sirvió para ir describiendo una ciudad, la suya, que celebra el Martes de Campo, "la máxima expresión de la igualdad entre los ovetenses". Si el Martes de Campo tiene un recuerdo especial para el pregonero es acompañar a su padre, "la última vez hace dos años", a comer el bollo en el Campo San Francisco.

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