20 de junio de 2018
20.06.2018

¿Qué pasa con la ciberseguridad?

20.06.2018 | 10:48

"Los dirigentes chinos tienen miedo a fuerzas, como la religión, que controlen al pueblo e incluso hay leyes que obligan a los miembros del Partido Comunista a ser ateos". Así lo explicó ayer en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA el jesuita Fermín Rodríguez-Sampedro, misionero durante diecinueve años en China y capellán del Centro Médico, que habló sobre el país al que la Compañía de Jesús llegó en el siglo XVI.

Rodríguez-Sampedro fue el primer profesor de la orden que vivió en la provincia de Pekín. Los Jesuitas llegaron por primera vez a China en el año 1582. Dieron a conocer Europa al pueblo chino, predicaron la religión cristiana y tradujeron libros cristianos al chino. Proporcionaron a Europa el primer informe moderno del Imperio chino y, oponiéndose a la Santa Sede, defendieron, por ejemplo, la celebración de la misa en chino clásico o las adaptaciones del culto a la cultura local, tal como explicó Rodríguez-Sampedro.

"Es cierto que China tiene millonarios, pero también muchos pobres, aunque es verdad que ha dado un impulso muy grande", señaló el misionero. "Hay ochenta millones de comunistas en el partido y desde el aparato ponen cada vez más restricciones a la religión", aseguró el sacerdote. A la vez, destacó la labor realizada por la Compañía de Jesús, siempre basada en el diálogo y en la comprensión de la cultura milenaria del país. "Hay que respetar la cultura del país e ir dispuestos a dialogar, no se puede hacer de otra forma", indicó.

La provincia jesuítica de China nació en 1992. En el país hay mas de cien obispos oficiales y no oficiales. También se dan cita un buen número de seminaristas y monjas que no se encuentran adscritas a ninguna orden y tienen como cometido dedicarse a las tareas de la iglesia. La presentación del conferenciante corrió a cargo de Inocencio Martín, superior de los Jesuitas en Asturias, quien también destacó el especial cuidado que siempre tuvo la compañía ignaciana a la hora de mantener vínculos con el país, al que envió a sus mejores misioneros, con una amplia formación cultual, humanística y religiosa.

"China nunca invadió ningún país por la fuerza; todo su empeño lo puso en protegerse de los bárbaros", señaló Rodríguez-Sampedro. Explicó que a los miembros de la Compañía de Jesús, fundada en 1534 por Ignacio de Loyola, el Papa les dio "derecho religioso" sobre los nuevos territorios alcanzados en el Este. Hacia mediados del siglo XVI, siguieron una ruta similar a la de los comerciantes portugueses, presentes en los mares del sudeste asiático. Los Jesuitas alcanzaron los puertos de Goa, Malaca, Macao y Japón. En 1542 fundaron una misión en Goa que fue el punto de partida y control para exploraciones más alejadas.

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