14 de julio de 2018
14.07.2018
 

La batalla de Covadonga, un mito labrado con referencias bíblicas

César García de Castro cuestiona el relato tradicional del hecho fundacional de la Monarquía asturiana y el origen noble de Pelayo

14.07.2018 | 01:45
El público asistente a la última jornada del congreso, ayer.

La batalla de Covadonga, el épico relato de cómo Don Pelayo derrotó a una multitudinaria horda de guerreros árabes en los Picos de Europa, y a la par embrión del Reino de Asturias, se trata en realidad de una narración fantástica nutrida en gran medida de paralelismos bíblicos. Y el Rey Pelayo no era tal, sino que era un simple soldado sin linaje nobiliario demostrable. Eso sostiene el historiador avilesino César García de Castro, quien ayer impartió una conferencia sobre ese crucial suceso de la historia regional en el Museo Arqueológico para clausurar el congreso internacional "1.300 años del origen del Reino de Asturias. Del fin de la Antigüedad Tardía a la Alta Edad Media en la Península Ibérica (650-900)".

"(Las crónicas de) Covadonga son un relato novelesco, no partes de guerra, por eso no podemos acercarnos a esta historia creyendo que los documentos que perduran equivalen a actas notariales", sostiene García de Castro. Así, la mitificación que envuelve a la batalla se debería precisamente a esa creencia extendida durante muchos años de que los escritos eran "testigos directos".

Para el historiador, una simple lectura de las narraciones que se conservan, todas ellas copias de las originales reescritas en épocas posteriores, permite ver cómo están salpicadas de constantes paralelismos con episodios teológicos. "El número de combatientes en Covadonga coincide con el de soldados hebreos en la Revuelta de los Macabeos", considera García de Castro como una de las pruebas de esa semejanza. Asimismo, en el relato del viaje de Pelayo por la montaña oriental, este habría cruzado el río Piloña, algo que para el erudito avilesino tiene una gran carga simbólica pues sería el equivalente "al río Jordán, como limpiador de pecados y límite geográfico de las tierras a recuperar".

Citas bíblicas que, asegura, "son prueba de que fue redactado por un clérigo. Jamás se pensó que quien lo escribía se apoyaba en una visión teológica". Una construcción literaria la cual, cree el historiador, "ayudó a entender, en el contexto del momento en que fue escrito, el resultado que todo el mundo esperaba".

García de Castro también pone en duda el origen noble que se atribuye al líder astur. "En uno de escritos hablan de él como 'un tal Pelayo', y lo nombran como un soldado, en una cita que posiblemente se le escapó al corrector", afirma. Por otro lado, las narraciones dicen que el padre de Pelayo era un duque en la actual zona de Galicia, y que su nieto heredó su nombre: Favila. "Sin embargo, no hay un solo registro que atestigüe la existencia de un noble con tal nombre en toda la genealogía goda, y si fuese cierto, sería imposible que su vástago fuese un simple soldado", sostiene.

"No se puede negar la evidencia, en 2018 no podemos seguir pensando como en 1918", sentencia García de Castro.

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