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IGNACIO RUIZ ALLEN | Arquitecto y autor del plan director de la plaza de toros de Buenavista

"La declaración de bien cultural puede ser el acta de defunción de la plaza de toros"

"Sería bueno que el compromiso con el coso de Buenavista pasara de un gobierno a otro; es un error utilizarlo como un arma política"

El arquitecto ovetense Ignacio Ruiz Allen.

El arquitecto ovetense Ignacio Ruiz Allen. MIKI LÓPEZ

El arquitecto Ignacio Ruiz Allen (Oviedo, 1975) firmó el Plan director para la plaza de toros de Buenavista en 2013, un encargo del entonces alcalde, Agustín Iglesias Caunedo (PP), que quedó en el aire por el informe desfavorable del Consejo de Patrimonio Cultural del Principado. El actual alcalde, el socialista Wenceslao López, ha retomado la idea, con un proyecto más modesto, y el primer paso que ha dado es dirigirse a la Consejería de Cultura para saber si sería posible rebajar su protección a "integral singular" y retomar aquel plan desde ahí.

- ¿Le sorprende que el Alcalde de este paso?

-Es algo lógico. La plaza de toros de Oviedo está hecha una ruina, es muy visible y Oviedo necesita un equipamiento como el que se plantea para ella. Es inevitable abordarlo y por eso se da un consenso político muy extraño en otros temas urbanísticos. Aquí es de sentido común. Patrimonio tiene que entender que hacerlo posible es la única manera de que sea viable en el futuro.

- ¿Cuáles eran las líneas generales del plan que redactó su estudio?

-Se había hecho un concurso de ideas para recuperar la plaza de toros y cubrirla, no lo ganamos pero tuvimos un premio. Años después, el anterior Alcalde estuvo revisando los proyectos premiados, vio que el nuestro proponía una intervención por etapas y se nos encargó el plan. Proponíamos varias actuaciones, en fases, y contemplaba los espacios que rodean el edificio. La primera fase era una intervención de mínimos, que consistía en eliminar los elementos estructurales deficientes, eliminar el graderío superior y arreglar las fachadas; las siguientes fases incluían más aforo, la segunda una nueva cubierta y la tercera un deambulatorio superior, y la cuarta un nuevo graderío bastante grande y una nueva fachada. El planteamiento por etapas me parecía inteligente y me sorprendió que Patrimonio no considerara ni siquiera aprobar la primera.

- Patrimonio dejó abierta la posibilidad de rebajar el tipo de protección.

-Cuando se presentó el plan dijeron que era incompatible con la declaración BIC. El Ayuntamiento nos solicitó un informe sobre rebajar la protección y Patrimonio pidió cuatro informes exteriores, una al Ridea (Real Instituto de Estudios Asturianos), a la Universidad, a la Real Academia de Bellas Artes y a la Academia de Historia. Hubo un informe positivo, que fue el del Ridea y el resto fueron negativos. Lo que ha cambiado ahora es que la situación es más favorable políticamente. El Consejo de Patrimonio suele ser bastante reacio a rebajar el nivel de protección, pero quiero pensar que entienden que esa es la solución.

- La del grado de protección es una cuestión opinable.

-Desde el principio yo pensé que la declaración BIC de la plaza era excesiva, pero es mi interpretación personal. Hay ciertos casos, y no es el primero que conozco, en el que una interpretación estricta de la normativa niega la posibilidad de adaptar el edificio a uso que sea. Es peligroso conseguir esa catalogación, a nivel mediático o político vende muy bien pero puede ser el certificado de defunción de edificios como la plaza de toros. Parece que se concentran más esfuerzos en proteger el pasado que en dinamizar el futuro. Además, tenemos una administración tan garantista que es muy poco efectiva en los tiempos, y a la plaza de toros le urge.

- ¿El deterioro del edificio habrá avanzando bastante en estos años?

-Cuando lo visitamos estaba de entrar con casco y salir corriendo. Hay varios informes que advierten del deterioro estructural, se reemplazaron vigas, pero el agua se filtra por todos los lados, las vigas se oxidan y lleva 20 años así. La plaza se reconstruyó en los años 50, en la posguerra, con materiales de muy baja calidad. A largo plazo si no se toca se vendrá abajo.

- En menos de un año habrá elecciones, ¿será posible empezar a echar a andar esto?

-Si fuera así si que estaría sorprendido. Lo que sería bueno es que el compromiso con la plaza pasara de un gobierno a otro. Sería un error utilizarla como un arma política. No creo que proyectos como este den muchos votos. La pelota está en el Consejo de Patrimonio.

- ¿El Plan director sigue siendo actual?

-La intervención que se propone es menor, pero yo tengo dudas de que se pueda conseguir un aforo de cinco mil personas, como dice el Alcalde, sin una nueva fachada. La plaza es pequeñita. No sé si se ha hecho ese cálculo, pero solo recuperar el espacio para multitud de eventos ya me parece la salvación de la plaza.

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