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Los vigilantes alertan de que nadie sigue en directo las cámaras de seguridad del HUCA

La gerencia del Hospital defiende el efecto disuasorio del centenar de dispositivos instalados hace un año en puntos estratégicos del recinto

Un coche, accediendo a uno de los aparcamientos del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA).

Un coche, accediendo a uno de los aparcamientos del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). LUISMA MURIAS

Un centenar de cámaras instaladas en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) captan desde hace algo más de un año todo y a todo el que pasa por delante de ellas. La imágenes se emiten directamente en unos monitores instalados en un centro de control habilitado dentro del propio centro sanitario. Algo así como el VAR del fútbol (el asistente de vídeo), pero delante de las pantallas del HUCA no hay nadie. Las imágenes se graban de forma automática para que, en el caso de que haya algún incidente, puedan ser revisadas por los vigilantes y los cuerpos y las fuerzas de seguridad del Estado.

La Asociación de Vigilantes de Seguridad Privada de Asturias (Avispa) alerta del riesgo que conlleva el hecho de que "nadie observe en directo el control de cámaras del HUCA y reclama que, al menos, haya un vigilante ante los monitores por la mañana y por la tarde, porque es cuando más robos se producen. Así lo pide el coordinador de Avispa, Jorge Cuesta, que, además, pone como ejemplo el sistema del Hospital de Cabueñes, en Gijón, donde un guarda analiza desde el control las imágenes en directo.

Robos

Para la gerencia del centro, las cámaras ejercen un efecto disuasorio que se ha dejado notar en los últimos meses, bajando el número de robos. Sin embargo, los trabajadores, usuarios y sindicatos creen que no sirven de mucho porque no pueden instalarse en los lugares preferidos por los ladrones: los vestuarios y las habitaciones de planta. Lo prohíbe la ley de protección de datos y el derecho a la intimidad.

La asociación de vigilantes también critica que las grabaciones de las cámaras de vigilancia se destruyen "a los ocho o diez días". El coordinador de la agrupación considera necesario guardarlas más tiempo ante la oleada de hurtos que sufre el HUCA, ya que pueden ser la clave para identificar al autor o los autores. De hecho, la Policía Nacional está revisando el material de vídeo en la investigación que mantiene abierta sobre los robos de carteras, objetos de valor y ropa a trabajadores y pacientes.

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