04 de agosto de 2018
04.08.2018

Patines asturianos por Etiopía

La ONG Skatelikelion sigue buscando financiación para compartir la pasión de sus fundadores por el skate con los habitantes del pueblo de Karat, en la región de Konso

03.08.2018 | 23:27

El patín trata de hacerse un hueco en Etiopía de la mano de la ONG asturiana Skatelikelion -patina como un león-. Los creadores de esta asociación benéfica son dos skaters que comparten nombre y afición, Miguel Solís, natural de Oviedo, y Miguel Ferrer, un sierense más conocido como "Sega". Entre la buena voluntad y la casualidad surge un proyecto impactante en su historia y, para muchos, difícil de comprender. Sobre el país hablaba Nacho Bachiller, uno de los colaboradores de la ONG: "Etiopía es un país enorme, donde conviven muchas subculturas, justo la región en la que estamos nosotros, Konso, es algo así como el punto de encuentro entre la 'civilización' -el gobierno etíope- y las tribus del sur". Antes de que los asturianos llegaran por primera vez, el skate era una disciplina completamente desconocida en la zona, algo que ha cambiado radicalmente en los últimos meses.

Si hubiera que poner un punto de partida al por qué dos asturianos están construyendo un skatepark en el Cuerno de África, este sería Miguel Solís. Solís es un skater que lleva desde los 18 años viviendo a caballo entre Asturias y Etiopía. Durante sus continuos viajes al país, colaborando con misioneros, se fue haciendo consciente de una realidad que suele quedar al margen de lo que se ve en Occidente. Pese a haber estado la mayor parte del tiempo entre la tribu Nyangatom, donde el ocio no es necesario, pues la supervivencia está a la orden del día, se dio cuenta de la falta de actividades, especialmente las destinadas a los niños, en las ciudades del país. En Karat, la capital de Konso, la pobreza no es extrema y las necesidades básicas están más o menos cubiertas, pero existen problemas estructurales de más fácil solución. El alcoholismo y la adicción al "chat", una planta de efectos similares a la cocaína, muy generalizados entre la población, se debían, a su entender, al aburrimiento y la falta de motivación. Una reflexión que le impulsó a compartir su pasión por el skate con los jóvenes etíopes.

Otro de los miembros de la ONG, Alfonso Suárez Saro, trataba de explicar la labor social de Skatelikelion de esta manera "Lo que tratamos de combatir es el aburrimiento, de darles a los jóvenes de la región la oportunidad de tener un objetivo y un entretenimiento".

El otro de los fundadores de Skatelikelion, "Sega", se unió el año pasado a las aventuras africanas de Solís. Durante su estancia de dos semanas en la capital del país, Addis Abeba, visitaron juntos el que sigue siendo hasta el momento el único skatepark de Etiopía. Allí estuvieron patinando con los locales antes de ir hasta Nyangatom. Durante ese viaje con los misioneros es cuando conocieron la región de Konso, donde enseñaron a patinar a los niños del pueblo de Karat. Llevaron a los niños a una cuesta en la única carretera asfaltada de la zona. Los niños "lo cogieron con muchas ganas y en pocos días ya bajaban como titanes", contaba "Sega" de esta experiencia. Y es el propio "Sega" quien, volviendo a España, coincide por casualidad en un autobús con uno de los promotores de una asociación para el desarrollo de la región de Konso (KDA) y da con una oportunidad única. A través de dicha asociación, consiguen que el gobierno les ceda un terreno de unos 1.000 metros cuadrados. Además del terreno, la KDA les está proporcionando apoyo logístico y jurídico.

De vuelta en Asturias, y ya con el proyecto en mente, crearon la ONG Skatelikelion y comenzaron una recaudación de fondos mediante donaciones de particulares, eventos y venta de "merchandising". Así, consiguieron cerca de 5.000 euros para poner en marcha el proyecto. Y con la colaboración de amigos y tiendas locales de skate, como "All you need", llevaron a cabo una colecta de patines y material que calificaron en su momento de "muy satisfactoria".

Al proyecto se unieron, además de gente local, los ovetenses Alfonso Suárez Saro, Javier Gorostiza, Nacho Bachiller, "Juancho" Fernández y Enrique Solís, entre otros. Voluntarios que colaboraron con los fundadores durante los primeros compases de la construcción del skatepark.

Ya en Konso, trataron de contactar con empresas internacionales que aportasen el resto de la financiación necesaria para llevar a cabo las obras. "Esta búsqueda fracasó y no conseguimos que ninguna firma o empresa patrocinara nuestro proyecto" decía "Sega", y añadía que las donaciones todavía están abiertas, y que siguen necesitando una financiación urgente para poder terminar la construcción antes del 31 de agosto, "ese era nuestro objetivo". Estas donaciones se pueden realizar a través de su página web www.skatelikelion.com y comprenden desde aportaciones de 50 céntimos, que es el precio de un ladrillo de hormigón, a una donación de una cuantía de 500 euros.

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