09 de agosto de 2018
09.08.2018

"Fuenteovejuna" toma cuerpo y fascina a sus autores

Muñiz y Almuzara asisten absortos al primer ensayo de la ópera Una veintena de actores en el casting de figuración

09.08.2018 | 02:20
Miguel del Arco, de espaldas, durante el casting de figuración, ayer, en la sala de ensayos del Campoamor.

Elena FERNÁNDEZ-PELLO

Jorge Muñiz y Javier Almuzara vieron tomar cuerpo ayer, por primera vez, a la música y el libreto que han escrito para la ópera "Fuenteovejuna". Ambos asistieron absortos al primer ensayo, dirigido por el escenógrafo Miguel del Arco. "Fascinado" fue la palabra que utilizó Almuzara que, acostumbrado como está a la intimidad en la que se lee su poesía, reconoció estar "maravillado" ante el despliegue de sus palabras. Muñiz, que reside en Estados Unidos desde hace años, ha reservado mes y medio en su agenda para no perderse ni un ensayo de "Fuenteovejuna", su segunda ópera y la primera en estrenarse.

Los dos ovetenses participaron en el ensayo desde primera hora, sentados cerca del director musical, Santiago Serrate. Seguirán en ellos hasta que el 9 de septiembre, día del estreno en el Campoamor. El ensayo de ayer terminó con la soprano María Miró familiarizándose con el personaje de Laurencia, que es el que le toca interpretar, y con las recomendaciones de Del Arco para darle picardía a su personaje.

El trabajo del director de escena, Premio Nacional de Teatro, continuó tras el ensayo: a las ocho de la tarde empezó el casting para elegir a los figurantes que formarán el ejército del Comendador. A la prueba de selección se presentaron 22 actores, algunos con experiencia en las lides operísticas, como Ángel Palacios, que hace un par de temporadas protagonizó el streptease de "Fausto", en el papel de Baco.

Miguel del Arco confesó, en la breve pausa que tuvo entre el final del ensayo y el inicio del casting, que los primeros días siempre está "aturdido". "Odio los primeros días", reconoció. A pesar de ello dirigió el ensayo y se ocupó de la selección con energía y humor. "Estoy contento, me he encontrado unas voces y un ambiente espléndidos, y me he venido arriba", reconoció.

La prueba fue sencilla. Los actores empezaron imitándose entre ellos mismos, a partir de improvisaciones de movimientos sencillos, siguieron caminando al ritmo que les marcaba Del Arco y acabaron representando -de forma muy realista, por cierto- un asalto. "Pensábamos que la prueba sería más física", comentaron Alejandro Zango y Asier Colado, alumno y recién titulado de la Escuela Superior de Arte Dramático de Asturias. Hoy sabrán si dan el perfil de fieros soldados y se suman a la función.

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