11 de agosto de 2018
11.08.2018

Alarma en Bendones: Pepe busca a Pepe

Organizan un espectacular operativo de búsqueda por la confusión de dos vecinos: ambos se llamaban igual y creían que el que se había perdido era el otro

11.08.2018 | 23:56
Uno de los afectados, con visera, junto a un vecino de la zona.

El paseo de Pepe y Pepín, suegro y yerno respectivamente y vecinos de la parroquia de Bendones, para visitar una finca de la zona, terminó esta tarde con el despliegue de un espectacular operativo de búsqueda por una falsa desaparición. Casi una hora tardó en resolverse el misterio: Pepe buscaba a Pepín, que creía que se había perdido; Pepín buscaba a Pepe, al que no encontraba. Ambos propiciaron sendas llamadas al servicio de emergencias pero, al tener el mismo nombre, la confusión hizo que todos creyeran que se buscaba a un único Pepe.

Esta rocambolesca historia comienza pasadas las ocho de la tarde, cuando una vecina avisó al 112 informando de que Pepe (el de mayor edad, de unos 80 años), se había acercado al pueblo y buscaba a su yerno, al que creía desaparecido cuando ambos daban un paseo. Podía haberse caído en algún pozo. Al mismo tiempo, Pepín (el yerno, de unos 60 años según los vecinos), que seguía en el entorno de la finca que habían ido a visitar, había también avisado a los servicios de emergencia al no saber dónde estaba su suegro Pepe.

Minutos después, efectivos de la Policía, Guardia Civil y Bomberos acudieron al lugar, helicóptero incluido, para encontrar a uno de los dos Pepes. Hasta la zona se desplazaron familiares muy nerviosos y preocupados, contactaron con Pepe (el suegro), que se hallaba junto a la iglesia del pueblo. No había señal de Pepín, porque la mala cobertura impedía la señal.

Lo curioso es que los servicios de emergencia llegaron a estar con los dos Pepes al mismo tiempo que se desarrollaba la búsqueda. Junto a la iglesia, Pepe, el mayor, explicaba a familiares y agentes de la Guardia Civil y de la Policía lo que había pasado, así como los riesgos que existían en la zona. En una finca cercana, Pepín, explicaba a los bomberos que no daba con su suegro.

Varias patrullas y el helicóptero rastrearon la zona sin resultado y los vecinos ya se ponían en lo peor. Una llamada puso fin a la incertidumbre. Al final hubo cobertura y Pepín llamó a su cuñado para contarle que estaba con los bomberos para indicarles dónde se había perdido su suegro Pepe. Pero Pepe estaba junto al familiar que recibió la llamada: no entendía nada.

La confusión entre ambos Pepes, que se buscaban uno al otro, fue la causante de todo. Se separaron al volver de la finca y como ambos eran mayores se preocuparon y pidieron ayuda para encontrar al otro pensando que podría haberle pasado algo. La falta de comunicación entre ambos y la coincidencia del nombre solo alargó más la incertidumbre.

Pepín llegó a la iglesia poco después, desde una finca ubicada unos metros más abajo, entre las risas aliviadas de los presentes. "Esto te lo cuentan y no te lo crees", comentaba uno de los policías. Tras el susto, todos agradecían que todo hubiese quedado en eso.

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